El impacto ambiental del regreso a clases

Nimbe Romero

Papantla, Ver.-  Afortunadamente ya pasaron las inscripciones y las quejas de los padres que no quieren pagar la cuota voluntaria para mantenimiento de los edificios escolares; los dramas de los profesores a quienes les exigen más cuentas y transparencia que al propio presidente; ahora se quejan de que dejan a sus hijos afuera de las escuelas porque cierran los portones a la hora de entrada con exactitud; y resulta que la quejadera sigue, porque piden mayor tolerancia.

Considero que las notas que abordamos en el día a día, más que darles voz a los padres que se sienten inconformes por todo y a gusto con nada, lo que es un mal el ejemplo a las futuras generaciones, deben ser un poco más profundas y con mayores reflexiones sobre lo que de verdad está pasando en las escuelas.

No solo me refiero a la puntualidad, la cooperación y convivencia (por los temas graves de bullyng), también al problema de basura que crece con el regreso a clases, pues nada más imaginemos que una sola botella de agua o refresco por cada alumno que ingresó este lunes a su escuela, multiplicada por los 2 millones y medio de ocupantes, de las más de 24 mil escuelas a lo largo y ancho del estado, generaron por lo menos un aproximado de 700 toneladas de PET, sí, en un solo día.

Y si tomamos en cuenta que el ciclo escolar será de 190 días efectivos, se generaran más de 140 mil toneladas de desechos plásticos, y eso únicamente de las botellas, no contemos las bolsas de papitas, envolturas de chocolates y dulces, el unicel donde les sirven sus enchiladas o pizza a los pequeños.

700 toneladas de desechos, no impactan porque no las vemos en un solo lugar, no están exhibidas en el parque central, pero todos traen de moda la agenda 2030; y ya eliminaron las bolsas del “súper”…pero cuando frenarán el consumo de bebidas en PET, ¿Porque nadie voltea a ver el problema que estamos generando?

Esos papás que tanto defendemos la educación gratuita y laica, que queremos una escuela limpia para nuestros hijos e hijas -aunque no cooperemos para las escobas, ni la pintura-, por lo menos debemos responsabilizarnos de disminuir la generación de desechos sólidos en las escuelas, por lo menos que lleven sus botellas reutilizables, termos o cantimploras, y los invito a que les hagamos una torta en casa, y así se evita el plato desechable.

Ya sabemos que las autoridades no quieren frenar el desmedido consumo de plásticos en las cooperativas escolares, porque es de todos conocido que por años ha sido negocio para los que autorizan u otorgan las concesiones, pero si nosotros preferimos darles dinero para que compren en la escuela en lugar de levantarnos a ponerles fruta o unas quesadillas, en un recipiente reutilizable y más higiénico (además hecho con amor), ¿Entonces? Pues no que queremos ahorrar, y queremos educación gratuita, queremos tolerancia en la puntualidad, pero nosotros como padres, que conciencia hacemos sobre el impacto en el medio ambiente que es nuestro regreso a clases.

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