Desde el café

Cuando las derrotas obligan a cambiar de aires

Bernardo Gutiérrez Parra

Soy de los que pensó que José de Jesús Mancha Alarcón aceptaría su derrota por la presidencia estatal del PAN, pero me equivoqué. En la elección extraordinaria de este domingo el tuxpeño logró 8 mil 824 sufragios por 9 mil 886 de su rival el cacique de Tantoyuca, Joaquín Guzmán Avilés.

Con una diferencia de 1,062 votos, el triunfo no fue tan holgado para el cacique como se pensó en un principio. Y de no haber sido por los votos de Tantoyuca, Mancha Alarcón estaría festejando en estos momentos su reelección.

¿Qué fue lo que pasó?

De acuerdo con quienes estuvieron todo el día en las oficinas del partido en Xalapa, Mancha llevaba una ligera ventaja hasta antes de las tres de la tarde en que de forma masiva los tantoyuquenses salieron a sufragar por quien a la postre resultaría triunfador.

Tras esa avalancha, alrededor de las siete de la noche Joaquín Guzmán Avilés se proclamó ganador de la contienda. A las once de la noche confirmó su triunfo y Mancha Alarcón no apareció por ningún lado.

Fue hasta este lunes que anunció que impugnará porque hubo intromisión del Gobierno estatal y del Ayuntamiento. Aseguró que ganó en todo el estado menos en Tantoyuca donde el padrón está desproporcionado y eso revirtió su triunfo.

A ver, vamos por partes.

No es que el padrón esté desproporcionado, lo que sucede es que el distrito de Tantoyuca (que abarca otros municipios) tiene el listado más grande del país de afiliados al PAN.

Mancha acusa que hubo intromisión del Ayuntamiento que está gobernado por uno de los hermanos de Joaquín, y seguramente así fue. Pero calla ignominiosamente al pretender ignorar que él también recibió apoyo de su jefe y mentor Miguel Ángel Yunes y sus hijos.

En síntesis, hubo chanchuyo de los dos lados. Sólo que en esta ocasión no fue tan descarado como en la elección anterior, en que las huellas de Yunes Linares fueron tan obvias que el Tribunal Federal Electoral ordenó que se repitiera el numerito.

Sin duda azuzado por Miguel Ángel, el tuxpeño irá a los tribunales y está en su derecho. El problema es que sus argumentos carecen de solidez como para quitarle el triunfo a Guzmán Avilés, que ya anunció que habrá cambios en la coordinación de la bancada panista en el Congreso. Sale Sergio Hernández, protegido de Pepe Mancha y bueno para nada como coordinador y como diputado, y entra en su lugar Enrique Cambranis con una dilatada experiencia legislativa.

Nomás con este movimiento la influencia yunista sobre los diputados del PAN se acabó.

Y todo esto ¿dónde andan Miguel Ángel y sus hijos?

Es la hora en la que no se han pronunciado sobre la elección. Una fuente cercana a la familia dijo a este reportero que están cuantificando los daños que son muchos (perdieron la gubernatura con Miguel Ángel junior; la Fiscalía estatal con la suspensión de Jorge Winckler; la Fiscalía Anticorrupción con Marcos Even Torres que está en calidad de prófugo; la presidencia del PAN con Pepe Mancha y la coordinación de la bancada panista con Sergio Hernández) y evaluando la posibilidad de “cambiar de aires”.

“¿Cambiar de aires?”, pregunté. “Si” fue la contestación lacónica. “¿Cambiar de partido o cambiar de país?”, insistí. “Cambiar de aires, no puedo decirte más” fue la respuesta.

¿Será cierto que se mudan al PRI como lo vaticina el corresponsal de Veracruz en el Reclusorio Norte, Javier Duarte?

Imposible saberlo de momento. El líder del tricolor Marlon Ramírez Marín no estuvo este lunes en su oficina sino en la Ciudad de México. Pero prácticamente toda la clase política veracruzana está a la espera de lo que diga en relación al posible retorno de Yunes Linares al PRI, en compañía de sus vástagos que siempre han sido panistas.

Si les abre la puerta, el cisma en el tricolor será de antología y quién sabe si lo aguante el propio partido.

bernardogup@hotmail.com

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