Dengue: el riesgo actual de un viejo enemigo

Nazario Romero Díaz

A propósito de la campaña contra el Dengue que realiza el sector salud, recurrimos a la historia para hacer conciencia del peligro que representa el Aedes Aegypti, mosquito transmisor de ese mal que en el pasado remoto originó una temible epidemia que mató a millones de personas durante siglos y modificó la historia de Veracruz y de todo México.

El escritor José Emilio Pacheco nos dice en la Crónica del Puerto de Veracruz que la fiebre amarilla o vómito negro fue una mortal epidemia que padeció la población durante siglos, ocasionada por el mosquito asesino, cuyo descubrimiento se debe a un médico cubano, Carlos Finlay, al que calificaban de loco por el hecho de repetir en el desierto que el Aedes era la causa de la epidemia mortal y espantosa, lo cual quedó plenamente comprobado.

El mal ocasiona dolor de cabeza, ojos y cintura, así como escalofríos; asciende al máximo la temperatura corporal; el cuerpo queda como si hubiera sufrido tormento. Duelen los huesos. La cara se congestiona. Toda la piel amarillea. El enfermo arroja sangre negra por la boca, nariz y orejas. Muere entre crueles dolores. Si logra resistir 5 días, sana y queda inmunizado. En el siglo XIX, los médicos (que también cortaban el cabello y afeitaban la barba) combatían el vómito negro con infusiones de aceite de oliva o de alcanfor, además de las tradicionales sangrías.

Los científicos comprobaron que la hembra del Aedes Aegypti transmite el virus al picar a monos y humanos para obtener de su sangre la proteína que le ayuda al desove. El Aedes macho es vegetariano y se alimenta de miel, en tanto que la hembra trabaja. Con fumigaciones y lumbre fue combatido, hasta el exterminio del vómito negro. Aldeas completas y pastizales fueron incendiadas en las costas y en las riberas.

Apunta el escritor que fue hasta el año de 1909 cuando Veracruz quedó libre del vómito negro y que el último caso clínico registrado fue diagnosticado en 1923.

Muchos años después apareció el Aedes que ocasiona el Dengue pero menos agresivo en lugares de menos de mil metros sobre el nivel del mar. Sin embargo el mosquito avanza hacia lugares de mayor altura donde ya se han registrado muchos casos de dengue clásico y hemorrágico, este último, altamente, peligroso y mortal. Cientos de miles han sufrido el dengue.

El peligro de que el mosquito asesino pueda ocasionar el regreso del vómito negro o fiebre amarilla está latente. De ahí las intensas campañas para su combate que realizan las autoridades sanitarias.

Como ya se sabe el Aedes vive y se reproduce en los pantanos, las aguas podridas, los basureros,el agua que se acumula en los cacharros domésticos, en los charcos y lotes montosos y baldíos. Ahí vive, cerca de nosotros, el asesino invisible.

 

Fuente: Crónica del Puerto de Veracruz

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