En la mira

¿Y la Comisión para el caso Molina?

 

Silverio Quevedo

El periodista Raymundo Jiménez en su columna Al Pie de la Letra cita la desinformación del líder nacional de la CNC, Ismael Hernández Deras que durante su visita durante el frío e ínfimo evento para festejar un aniversario más de la Promulgación de la Ley Agraria apenas hizo énfasis en la muerte de su correligionario y representante en el estado, Juan Carlos Molina Palacios.

Como bien apunta Raymundo el desagradecimiento fue más que evidente por parte del ex gobernador de Durango. Pero también su equivocación al pedir que se instalara la Comisión para investigar el crimen del entonces diputado local y dirigente en la entidad de esa organización campesina.

Y en efecto, ya ha sido creada esta comisión, una salida oportunista por parte del poder legislativo y de los gobiernos cuando se encuentran entrampados particularmente en este tipo de crímenes, cuando las víctimas son políticos, o cuando se trata de daños severos a un sector específico de una sociedad. Es decir, para lavarse las manos.

El 28 de noviembre pasado fue instalada en el Congreso Local y la misma quedó conformada por Jorge Moreno Salinas como presidente, Alexis Sánchez García como secretario, mientras que los diputados José Manuel Pozos Castro, Florencia Martínez Rivera, Rodrigo García Escalante y María Josefina Gamboa Torales fueron declarados vocales.

No solo por ser diputados, no por la cercanía a Molina, sino por su tarea como políticos y por sus vínculos dentro de esa actividad, de ellos se tiene buena o mucha tela de dónde cortar.

Las autoridades judiciales podrían tener en los propios fiscalizadores de su actuar durante las indagatorias sobre el crimen del empresario y productor de ganado de alto registro, la mejor fuente de información para resolver el asunto.

Se trata pues de Jorge Moreno, su compañero de partido, como en su momento lo fue antes de declararse independiente, y por muchos años cercano, parte de la misma cofradía alrededor de otro político veracruzano de renombre, Héctor Yunes Landa.

Una relación estrecha entre ambos por formar parte del primer equipo del actual diputado federal y quien fuera candidato a Senador. Se habla del financiamiento que Molina le habría aportado a la candidatura del priista en el 2016 cuando contendió contra su primo hermano, el panista, Miguel Angel Yunes Linares, y quien a la postre ocuparía la silla en Palacio de Gobierno.

Ese vínculo se rompió cuando Molina no compartió las ingratitudes de su compadre, y tampoco resistió haberse visto traicionado con beneficios que entonces el sistema político en el gobierno de Peña Nieto le permitía a los priistas obtener grandes canonjías a través de contratos oficiales.

Pero los dos estuvieron más que cercanos en torno a ese eje rector como lo fue Yunes Landa.

Quizá el menos, es quien funge como secretario de la Comisión, y es el actual coordinador de la bancada legislativa de Movimiento Ciudadano y PRD, Alexis Sánchez, pero quien finalmente fue compañero de actividades del hoy extinto.

José Manuel Pozos, otro viejo priista, y designado junto con otros cuatro integrantes más, como Vocal. Sabedor de las entrañas del partido, por mucho tiempo militando al lado de Molina y sabedor de las relaciones políticas de éste durante algunos sexenios, también es pieza importante.

 

El compromiso de darle pluralidad y de incluir a una integrante de las filas de Morena, el partido en el poder, y en cuyas siglas descansa el poder Ejecutivo, es Florencia Martínez Rivera, entrona, pero que al momento al igual que el resto, no ha hecho un solo pronunciamiento o se mantienen en el mayor de los silencios, de la dichosa comisión, que hasta la fecha no ha dejado de ser solo flor de un día.

Por el lado de su relación con el panista, y entonces gobernador, Miguel Angel Yunes Linares, los que pueden informar y dar pormenores son los otros dos vocales de la Comisión, los diputados María Josefina Gamboa Torales y Rodrigo García Escalante,  ya que en su momento no solo con Yunes sino hasta con ellos mismos, Molina habría aceptado darles el respaldarlo, y el último caso de la alianza, para no separar de su cargo al fiscal Jorge Winckler.

Si la Fiscalía lo quiere, tiene en los legisladores que son visores de las indagatorias, material para empezar. Y al menos que de eso sirvan, ya que una sola voz han alzado desde el momento de que se constituyeron como ente legislativo para este caso.

Juan Carlos Molina llegó a la diputación local de la 65 Legislatura por la vía plurinominal en 2018. Mes y medio después de asumir el cargo se declaró independiente. Coqueteó con el PAN se sumó a los opositores de Acción Nacional y yunistas. Y el 9 de noviembre fue privado de la vida en su rancho Rosa del Alba en Rancho del Padre en Medellín.

Hoy, tirios y troyanos se dan golpes de pecho y se rasgan las vestiduras. Y como bien señala el columnista Raymundo García, “Molina Palacios, cuánta ingratitud”.

¿Y la Comisión?

Se quedó en el discurso. Y de ahí no pasará.

 

Compartir