Desde el café

Aunque terminen en elefantes blancos

Bernardo Gutiérrez Parra

Al parecer ni en la Unión Soviética, cuando existió como tal, hubo 100 universidades públicas. Y eso que era una nación de 290 millones de habitantes repartidos en Rusia, Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Moldavia, Ucrania, Georgia, Armenia, Azerbayán, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Turkmenistán y Tayikistán. Y donde la educación era la base primordial y súper obligatoria para todo joven soviético.

Pero en México (que tiene 120 millones de habitantes) somos más fregones y tendremos 100 universidades nomás porque así lo quiere el Presidente.

La idea es excelente, pero como ha sucedido con el Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía, la Refinería de Dos Bocas y otras barbaridades, ha sido producto de una ocurrencia.

A López Obrador le lacera el número de jóvenes rechazados que anualmente se quedan sin entrar a la UNAM, el Poli o las universidades de provincia por falta de cupo. Algunos con posibilidades se matriculan en universidades privadas, pero el grueso de esos rechazados se queda a la deriva.

Un día, durante un mitin y en pleno éxtasis retórico, dijo que era un crimen que los jóvenes no tuvieran oportunidades de cursar una carrera, “por eso haremos más universidades (aplauso generoso del respetable), muchas universidades (ovación atronadora). ¡Haremos 100 universidades!” (Ah chingá, ¿qué no son muchas?).

Y lo está cumpliendo.

Y es tanta la premura que las universidades “Benito Juárez” se están haciendo con las patas y donde caigan. Sin un plan, un estudio o un método. Y en zonas poco propicias.

En Huayacocotla que tiene 22 mil habitantes y una de las carreteras más jodidas del país, existe el Tecnológico Superior de Huayacocotla que cuenta con instalaciones de primera y un excelente nivel académico. Ese Tec abastece las necesidades de estudio de los jóvenes locales y de municipios cercanos como Zontecomatlán, Zacualpan y Texcatepec.

El domingo anterior cuando estuvo por allá el Presidente López Obrador, la ciudadanía le pidió que por vida de Dios les arregle la pinche carretera. Y el gobernador Cuitláhuac García contestó que primero entregará la Universidad y la carretera quedará en tres años. Más adelante supervisaron el avance de la Universidad cuyo terreno fue donado “generosamente” por los habitantes del lugar.

La bronca es que ni fue donado y menos generosamente.

Propietarios de parcelas del ejido Carbonero Jacales, denunciaron que nunca aceptaron donar sus tierras porque son su único patrimonio. El campesino Francisco Hernández Soto y sus hijos Francisco Javier y Sandra Hernández Cabañas, manifestaron que fueron despojados de tres hectáreas donde sembraban maíz y frijol, tras ser amenazados por funcionarios federales que les dijeron que o donaban el terreno por las buenas o se los bajarían por las malas lo que al final sucedió.

Sin menosprecio a Huayacocotla y mucho menos a su noble gente, ¿un municipio tan pobre y con tantas carencias necesita una Universidad? ¿De dónde van a salir los maestros si nadie quiere ir porque la carretera es una de las más peligrosas y pésimas de Veracruz? ¿De dónde van a salir los alumnos cuando la gran mayoría prefiere el Tecnológico?

“Lo que necesitamos es otro jardín de niños, otra primaria y una secundaria y eso le dijimos a las autoridades de la SEV la primera vez que vinieron, pero nos contestaron que no, porque lo que ordenó el Presidente fue una Universidad”, declaró a un portal de noticias un maestro de la zona.

Una Universidad no se levanta por ocurrencia. Un estudio realizado en la época de Felipe Calderón (creo que por la UNAM) dio a conocer que 17 universidades ubicadas en puntos estratégicos del país, bastarían para cubrir las necesidades de los jóvenes estudiantes.

Pero a AMLO le gustan las cosas en caliente y fue así como se le ocurrió hacer la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) una de las peores del país y llena de fósiles. De acuerdo con el diario El Financiero, del 2001 en que fue inaugurada, hasta el 2015, la UACM tuvo en total 51 mil 333 alumnos. De éstos sólo se titularon 699, es decir, el 1.36 por ciento. Y de posgrado sólo 152 han egresado con título.

Ahora quiere 100 universidades, ¿dónde?, donde sea, donde caigan. ¿Y la calidad educativa? Eso vale gorro. Que se hagan 100 universidades y punto, aunque terminen en basura, en elefantes blancos.

bernardogup@hotmail.com

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