Desde el café

Una de traidores (casi) perdonados y un borrego mediático

Bernardo Gutiérrez Parra

La semana anterior circuló el rumor de que correrían del PRI estatal a cuatro de sus militantes por traición. Édgar Díaz Fuentes, Alicia González Cerecedo, Edmundo Martínez Zaleta y Jorge Moreno Salinas, estarían en la mira de la Comisión Estatal de Justicia Partidaria, presuntamente por participar en eventos y asambleas para la conformación de una nueva fuerza política local.

¿Y sí anduvieron en danzas ajenas al PRI? Sí, por ahí hay videos, audios y fotos que no dejarán mentir.

Pero a menos que se quieran ir por su propia voluntad, nadie piensa correrlos. Esto a pesar de que tanto Martínez Zaleta como Jorge Moreno, han hablado pestes del tricolor y su dirigencia. Édgar Díaz por su parte se tomó la foto con el líder estatal Marlon Ramírez y le patentizó su amor al partido. Y la señora González Cerecedo ha dicho que es priista hasta el delirio.

Reitero, nadie piensa correrlos. Si se quedan bien, pero si se van no les vamos a llorar, me dijo una persona cercana a Marlon.

Antes del desastre del 2018 fueron cientos (si no es que miles) los priistas que sin empacho hicieron proselitismo por los candidatos de Morena y del PAN. Quienes apoyaron a Morena se están dando de topes porque no sólo no recibieron las canonjías prometidas, sino que ni siquiera fueron merecedores de una palmadita en la espalda. “Se llevaron el chasco de sus vidas porque no les dieron ni una reata para que se ahorquen” comentan en el PRI.

Por su parte, quienes apoyaron a Miguel Ángel Yunes Márquez quedaron en la orfandad total.

¿Qué hacer? Pues ni hablar, vamos a poner nuestra cara de palo a ver si nos reciben en el tricolor. Y la desbandada del 2018 se está dando a la inversa, aunque no en tropel, sino intermitentemente. Y los chaqueteros se están encontrando con que las puertas del partido siguen abiertas para ellos. Ojo, no los han perdonado, pero tampoco los están condenando. Simplemente les están abriendo las puertas del partido y luego ya veremos.

¿Qué sigue ahora? Marlon Ramírez ha dicho en más de una ocasión que todos son bienvenidos, pero ha sido muy puntual al señalar: “En el partido caben todos principalmente aquellos que aporten ideas y propuestas. Hoy más que nunca el PRI necesita de la unidad de sus militantes y simpatizantes”.

Y si, la unidad ha sido su divisa en 90 años; cuando se resquebrajó vinieron los descalabros en el 2000, 2006 y en 2018.

Si para las elecciones anteriores nadie quería ser candidato del PRI, para las del 2021 sobran tiradores. ¿Qué hará el partido? Escoger a las y a los mejores candidatos. ¿Otra vez la misma cantaleta? No, esta vez va en serio; la derrota del 2018 nos dejó la invaluable enseñanza de que sin unidad no llegaremos a ningún lado. Y una de las claves de esa unidad es escuchar a las bases. El PRI hará una amplia convocatoria en la que se invitará a ex diputados, ex senadores, ex alcaldes a que participen en las decisiones del partido porque todos caben y todos serán escuchados, me comentaron.

Y mientras el PRI está ocupado en reestructurarse, los morenos se han echado a la hamaca en la idea de que estarán en el poder más de lo que duró el PRI. Si así piensan, pésimo por ellos.

¿Y el PAN? El blanquiazul sufre una severa crisis existencial porque por un lado su líder estatal Joaquín Guzmán Avilés, no ha podido meter al redil a las ovejas descarriadas, mientras que Miguel Ángel Yunes Linares se niega en redondo a dejar al partido.

Esta semana el periodista Óscar Mario Beteta dio a conocer que un juez libraría (nada de libró, sino libraría, tiempo condicional del verbo librar), una orden de aprehensión contra el choleño por los delitos de enriquecimiento ilícito y delincuencia organizada. Y sólo quienes no conocen a Yunes Linares se fueron con la finta porque eso fue un borregazo.

Lo que sí es cierto es que Miguel Ángel regresará en 2021 a la palestra política como diputado local.

También es cierto que hay varias carpetas de investigación que lo podrían llevar a la cárcel, pero no por ahora. ¿Por qué? porque al parecer pactó con Andrés Manuel lo que no sería nada raro.

¿Y por qué la diputación local en lugar de la federal? Ah, esa es buena pregunta. A Yunes no le interesa pegarle a López Obrador porque el presidente ya llegó a la cima, además porque el tabasqueño sí puede meterlo en la cárcel. En cambio en Veracruz, se dedicará a pegarle al gobernador Cuitláhuac García hasta minarlo.

Si no lo persigue la justicia y sobre todo si no lo mandan a prisión, apunta lector a Miguel Ángel Yunes Linares como diputado local por el PAN, aunque se prive de coraje su compadre y ex amigo Joaquín Guzmán Avilés.

bernardogup@hotmail.com

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