Caminito que el tiempo ha borrado

Juan Javier Gómez Cazarín

Los fines de semana acostumbro caminar el distrito que considero mi casa y cuyos ciudadanos me brindaron la confianza de que los represente. Y el domingo, un día nublado y con lluvia en Santa Rosa de Abata, en San Andrés Tuxtla, fue un día de sentimientos encontrados.
Contraste porque, por un lado, atestiguo nuevamente con tristeza el abandono en que por décadas mantuvieron sumida a la riqueza cultural, geográfica y económica de nuestra tierra, en específico nuestro campo generoso; y por otro lado, verifico con aliento y mucho optimismo que nuestra gente todavía mantiene la esperanza y la decisión de superar ese abandono.
Yo, como ellos, también tengo esperanza de que las cosas cambien. Una esperanza que más bien es una certeza, porque veo que el cambio, de hecho, está en marcha.
El camino que debería servir para poder movilizar las cosechas de cinco ejidos, de los que dependen más de 500 productores, está prácticamente inservible. Ya es caminito que el tiempo ha borrado, como dice la canción. Lo dejaron caer gobiernos anteriores a los que nada les importó la vida de medio millar de campesinos, cuyo quehacer debería ser estratégico para nuestra seguridad alimentaria.
Cuando el Estado se desentiende de los caminos, normalmente significa que todos los demás pendientes tampoco le importan. Eso pasó en Santa Rosa de Abata en las últimas décadas.
Los diputados no manejamos presupuesto, pero podemos tocar puertas y las puertas del gobierno de Cuitláhuac García afortunadamente siempre se nos han abierto, por lo que pronto la rehabilitación de ese camino en poco tiempo será una realidad para que las preciosas cosechas encuentren una ruta para los mercados.
Como el propio Gobernador lo ha dicho, el 2020 será un año muy difícil para el campo veracruzano por la sequía que nos volverá a golpear como ya lo hizo el año pasado. Por eso, cualquier contribución que podamos aportar para aliviar los desafíos de los productores, los que nos dan de comer, es un paso muy importante en el rescate de nuestro campo.
Así que el domingo fue una gran jornada, entregando fertilizantes en Sihuapan y echándonos un taco con mis amigas y amigos de Ixbiapan, que pronto alcanzarán su sueño de regularizar sus predios y tener certeza jurídica respecto a su propiedad. Un domingo de mucho trabajo, pero cuando el trabajo se hace entre amigas y amigos, el trabajo parece descanso.
*Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz*

Compartir