Terrible disyuntiva vive el pueblo pobre: contagiarse o morir de hambre

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Andi Uriel Hernández Sánchez *

Los días pasan y la zozobra e incertidumbre crecen entre la población mexicana, que se debate entre el miedo a contagiarse por COVID-19, la desconfianza hacía las autoridades que parecen estar ocultando el verdadero número de contagios, el temor que produce un sistema de salud en crisis y lo peor, la terrible realidad que le impide a más de 90 millones de mexicanos aislarse en casa, porque no tienen viviendas equipadas para sobrellevar una cuarentana voluntaria, carecen de algún servicio básico elemental, como el agua potable tan necesaria en estos momentos, porque sus ingresos no les permiten tener una despensa abarrotada durante el tiempo que dure la contingencia puesto que muchos han sido despedidos de sus empleos y los ambulantes necesitan vender todos los días para sobrevivir. Así pues, la enorme mayoría del pueblo mexicano está puesto entre la espada y la pared: seguir saliendo a las calles para buscar como llevar un plato de comida a sus hogares, con todo el riesgo de infectarse con el virus o aislarse en casa para, quizá, morir de hambre.

Es obvio que nada de esto es consecuencia de la pandemia, todo ello existía antes, fruto de la terrible desigualdad que asfixia a México y al mundo entero, producto de un modelo económico muy eficiente para producir riqueza, pero muy malo para repartirla, diseñado para que unos pocos amasen exorbitantes fortunas mientras la inmensa mayoría apenas puede sobrevivir. Por ello, nadie debería acusar a los mexicanos que viven al día de inconscientes por no aislarse en sus hogares ni tampoco deberían reprocharles que exijan que tanto los gobiernos locales como el federal los ayuden a sobrellevar la contingencia. Su pobreza es resultado del modelo neoliberal vigente en México y en buena parte del mundo.

Pero, ni el gobierno federal ni el de muchos estados como Veracruz han buscando apoyar realmente a la gente que más lo necesita. Las acciones del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez solo han sido: lanzar una plataforma virtual, PROMOVER, para que los comerciantes y trabajadores independientes se registren y puedan comercializar sus productos vía internet, lo que obviamente deja fuera a las personas sin acceso a internet, a quienes perdieron sus empleos o a los ambulantes; además, pretenden entregar microcréditos por hasta 10 mil pesos a los negocios establecidos, sin embargo, para acceder a ellos se les pide, entre otras cosas, estar inscritos precisamente en la plataforma PROMOVER, presentar un Estado de Cuenta bancario y comprobar que tienen cuando menos 5 empleados, requisitos que seguramente el 90% de los micro negocios como tiendas de abarrotes, taquerías, barberías, verdulerías, etc., no reunirá, por lo que se trata de pura simulación.

Ante esta indiferencia, aún en contra de las recomendaciones sanitarias, diversos sectores sociales han realizando protestas públicas para demandar atención de las autoridades, en Veracruz hay innumerables casos, veamos unos cuantos:

1. El 30 de marzo, vendedores ambulantes de cuatro parques de la ciudad de Xalapa se manifestaron en la Plaza Lerdo frente a Palacio de Gobierno para exigir al gobierno estatal apoyos económicos o empleos temporales, pues sus ventas cayeron hasta 90% y no tenían ni siquiera para comer. Nadie los atendió.

2. Al día siguiente, el 31 de marzo, integrantes de la sociedad civil Ferieros Unidos del Estado de Veracruz marcharon por las principales calles de Xalapa también para exigir al gobernador, Cuitláhuac García Jiménez, que los atendiera y les ayudará con empleos temporales o en su caso apoyos económicos, pues se dedican a vender en las diferentes ferias de la región, pero por la contingencia se quedaron sin trabajo desde el 12 de marzo, poniendo en serio riesgo la supervivencia de sus familias. Igualmente fueron ignorados.

3. El 1 de abril, un grupo de personas protestó frente a las oficinas de la CFE en el puerto de Veracruz para exigir que se difiriera el pago de luz por los meses que habría de durar la contingencia, pues su preocupación principal ahora es administrar sus pocos ingresos para tener si quiera alimento. Su exigencia no prosperó.

4. También en el puerto de Veracruz, se han manifestado palaperos y vendedores ambulantes que viven del turismo que hay en las playas, mismas que ahora están cerradas con lo que han perdido su fuente de ingresos, ellos también exigen apoyos del gobierno para poder sobrellevar el periodo de aislamiento. Han recibido como respuesta que la PROFECO los amenace con multas de hasta 3 millones de pesos si no cierran sus negocios o el posible uso de la policía para desalojarlos.

5. A la par, cientos de amas de casa, comerciantes, estudiantes y obreros organizados en el Movimiento Antorchista, realizaron diversas campañas en redes sociales para, entre otras cosas, exigir que el gobierno de Cuitláhuac García instrumentará cuando menos un programa de entrega de despensas. La respuesta gubernamental fue una campaña de intimidación, a través de llamadas telefónicas, a líderes antorchistas y jóvenes estudiantes, deportistas y artistas que simpatizan con este movimiento.

Como se ve, ninguno de esos gritos de auxilio fue escuchado y todo indica que así seguirá siendo a pesar de que la situación empeorará. El subsecretario de Salud a nivel federal, Hugo López Gatell, pronóstica que el pico máximo de la infección llegará entre la tercera semana de mayo y la primera de junio, lo que significa que en los próximos 2 meses las medidas de aislamiento se irán recrudeciendo lo mismo que la falta de dinero entre las capas más humildes.

Así las cosas, es probable que en los próximos días veamos protestas cada vez más masivas y cada vez menos pacíficas con todo y el riesgo de contagio que ello representa, o, en el peor de los casos, un estallido social en el que los que nada tienen tomen por la fuerza lo que necesitan para sobrevivir; obviamente que nadie quiere eso, pero el hambre puede volver irracionales a los hombres. Los que hoy gobiernan serán los únicos responsables de un desastre así, pues abandonaron al pueblo a su suerte en este momento tan difícil.

Con todo, es seguro que el pueblo trabajador y solidario encuentre formas para salir adelante, siempre lo ha hecho en las horas más difíciles, será igual ahora, lo que seguramente no sobreviva, es aquella comedia que alguna vez se llamó a si misma “la esperanza de México”…

 

* Vocero del Movimiento Antorchista en Veracruz


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