La inseguridad en Coatzacoalcos no para, no frena, no se detiene.

Los bombazos molotov a negocios ya son constantes. Primero fue una ferretería, luego una llantera y ahora una rosticería.

Mientras tanto, el alcalde Víctor Carranza continúa en un letargo, al grado de que se ha convertido en una figura decorativa.

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