La Naolinqueña: 39 años de historia, una tradición en Las Trancas

Enrique Yasser Pompeyo
Las Trancas, Xalapa

Con casi 40 años de existencia, La Naolinqueña se ha consolidado en el gusto no sólo de los xalapeños, sino también de los visitantes nacionales y extranjeros.

Ubicada en Las Trancas, es referencia obligada para quienes visitan Xalapa o los municipios circunvecinos.

Fundado por Laura Martínez López y su esposo en 1981, el restaurante ha deleitado el paladar de varias generaciones.

Este jueves 9 de julio estuvo de manteles largos porque La Naolinqueña cumplió 39 años de brindar servicio, excelente sazón y atención personalizada.

Pero el camino no ha sido nada fácil.

Entre mesas adornadas con vistosos manteles y una gran fuente, la señora Laura Martínez López platica para horacero.mx acerca de sus inicios y lo que han tenido que sortear para mantenerse en pie.

ORÍGENES

“Iniciamos como una miscelánea, con carne colgada, una paila, verduras, gracias a don Francisco Martínez Valencia, que es mi padre. Él vendía café, cuando valía mucho el café, lo traía de Misantla, yo soy originaria de la comunidad Salvador Díaz Mirón”.

Su padre la apoyó con un recurso económico. “Me dice, sabes qué hija, crécelo, y empezamos a echarle muchas ganas mi esposo y yo”.

Antes, cuando el valor del café era muy alto, venían muchos cortadores de fuera y buscaban dónde comprar o comer, por lo que la señora Laura Martínez y su esposo se levantaban a las cuatro de la mañana.

Recuerda que las filas de los cortadores de café eran enormes para comprar sus productos, verduras, pollo, carne y lo que ofertaban en la miscelánea.

“No nos daba tiempo ni de ir a comer a la casa, vivíamos con mi suegra en ese entonces”, por lo que se llevó al local una parrilla y una mesita.

“Ahí guisaba, desayunábamos y a veces sólo comíamos; cuando uno está enamorada hasta tortillas calientitas hace”, dice entre sonrisas.

Muchas personas iban y le pedían que les vendiera tortillas, arroz, de todo lo que guisaba, “no se los vendía, se los obsequiaba”.

Fue entonces que la misma gente le pidió que pusiera mesas, “empezamos a poner dos, tres mesitas; empezamos a rentar más espacio y así comenzó”.

Con el paso del tiempo ampliaron el local hasta tener el tamaño que hoy todos conocen; además, cuentan con un salón de eventos en la parte superior del inmueble.

EL LEGENDARIO NOMBRE

En sus inicios se llamó Antojitos La Naolinqueña.

Así lo cuenta: “Mire qué chistoso. Llegó el de la cervecería, porque en ese entonces yo no vendía cerveza, hasta que fui a sacar el permiso. Llega el de la cervecería y me dice: `señora, le tenemos que poner un nombre´, teníamos meses y sin nombre”.

A botepronto salió el de Los Arcos de Naolinco, pero no le convenció, por lo que ella propuso Antojitos La Naolinqueña y así inició.

El restaurante fue pionero junto con La Unión y Los Dos Naranjos.

LA ESTRELLA

La calidad, sabor y preparación de los alimentos de La Naolinqueña llevó a que el restaurante fuera reconocido con una Estrella a nivel nacional.

Fue hace aproximadamente 14 años. “Nos hablaban para que fuéramos a recogerla, primero en Monterrey y no fuimos; al siguiente año nos hablaron para que fuéramos a Guadalajara y tampoco fuimos”.

Cuando su hija se gradúa de la carrera de Gastronomía, le explica la importancia y valor de esa distinción.

“Mi hija me dice, oye mamá, sabes lo que significa una estrella, le pregunto cuál estrella hija, y me dice, para un negocio”; en ese momento le muestra las invitaciones que le habían enviado para acudir a recoger el distintivo que recibirían de manos de un personaje muy importante y un artista.

Nunca fueron a recoger la Estrella.

“A veces por el trabajo, quizás por ignorancia, estábamos de lleno en el negocio, no queríamos desperdiciar un día, en ese momento pensaba que era una pérdida de tiempo y no le pusimos tanta atención”.

SOBRE EL SERVICIO

Para Laura Martínez López el secreto del éxito se basa en ser constante.

Pero también “es ser el primero en calidad, en cantidad que es importante” y tiene claro que la gente es la que determina “a qué lugar ir, qué le están dando, el sabor, la sazón”.

Comenta: “siempre lo he dicho, si voy a algún lugar, pruebo la carne y si está deshecha no me la como, porque está muy congelada o porque se pasó de tiempo; la carne fresca siempre va a estar suave”.

Por eso asegura con orgullo que en La Naolinqueña la carne nunca le hará daño a los comensales, pues incluso personal médico ha acudido a degustar sus platillos y nunca le han dicho algo.

“Doctores de Salubridad han venido a hacer sus comidas y hasta ahora no nos han dicho algo, hasta salsas se han llevado; 39 años nos respaldan”.

EL NEGOCIO EN TIEMPOS DE COVID-19

La crisis generada por la pandemia del coronavirus le pegó a todos y el restaurante no es la excepción, pero ella confía en que saldrán adelante.

“Como le digo a mis colaboradores, si aguantamos de aquí a diciembre, ya aguantamos, ya salimos; sí la hemos visto muy difícil, pero siempre he dicho, nosotros empezamos con una mano adelante y otra atrás, el buen comerciante o empresario da para más”.

Desde que inició con el negocio, comenta que nunca había visto una crisis como la que actualmente se está viviendo.

“Siempre hemos visto casos difíciles pero no al grado que estamos viviendo ahora. El temblor, las enfermedades, las cosas que suben y suben; antes con mil pesos traía un montón de cosas, ahora ya son mil 500, mil 600”.

FALTA PROMOCIÓN TURÍSTICA

Laura Martínez López destaca que falta un gran apoyo en materia de difusión turística por parte de las autoridades, principalmente del Ayuntamiento de Xalapa, “no conozco ni al director municipal de Turismo; hace mucha falta la difusión de todos los negocios”.

También comenta que urge un ordenamiento vial en Las Trancas, “antes no era un caos; (las autoridades) dieron demasiadas placas para taxis y son ellos quienes interrumpen la vialidad, todos tenemos derecho a trabajar, a ganarnos el pan de cada día, pero no estorbando”.

Por esa razón, decidieron habilitar un estacionamiento propio enfrente del negocio y próximamente habrá otro en la parte trasera del local.

COLOFÓN

A 39 años, el restaurante La Naolinqueña se mantiene en el gusto de los xalapeños y de los turistas.

Empresarios, políticos, dirigentes, familias de abolengo y hasta gobernadores han disfrutado de sus exquisitos platillos, cuya variedad no tiene límite.

Lo mismo se puede encontrar delicioso lomo, costilla enchilada, pollo, arrachera, cecina, queso asado, nopales, chiles toreados y mariscos.

Laura Martínez López confía en que pese a la crisis que se vive actualmente saldrán adelante como siempre lo han hecho, “va a seguir por muchos años más”.

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