Esténtor Político

Barbosa: el gobernador peor evaluado y ahora quiere encarcelar a inocentes

Miguel Ángel Casique Olivos

Para el gobernador morenista, Miguel Barbosa Huerta, no le son suficientes dos cosas: con estar ubicado como el peor gobernador evaluado del estado de Puebla y a nivel nacional y de haber confabulado y ordenado al Instituto Electoral del Estado de Puebla (IEEP) que prohibiera el derecho que tiene el Movimiento Antorchista Poblano (MAP) de constituirse como un partido político estatal; en días recientes se ha filtrado que ahora se dispone a encarcelar a líderes sociales, y que ya hay una orden de aprehensión en contra de la dirigente antorchista, Rosario Sánchez Hernández, y dos antorchistas más a quienes se les acusa ilegalmente de robo agravado.

Barbosa Huerta es un gobernador de esos que desde que pisaron un Palacio de Gobierno entraron con odio y no son muy bien vistos por la ciudadanía; es más, si hablamos de cómo arribó el poder nos daríamos cuenta que en realidad él no tuvo el respaldo mayoritario, sino que su triunfo se debió a la Coalición; pero él y Morena en realidad no lograron los sufragios suficientes como para poder hacer y deshacer en Puebla.

Según los resultados electorales Barbosa “ganó” con 682 mil 242 votos, 44.6 por ciento de la votación, pero al desglosar las cifras por partido, sin alianzas, tenemos que Acción Nacional consiguió 414 mil 356 votos y Morena 390 mil 805, el PAN obtuvo 23 mil 551 votos más que Morena; es decir, sin coalición, Barbosa hoy no sería gobernador. Un dato más, en julio de 2018 había obtenido más de 1 millón de votos y en la votación de 2019 sólo logró 390 mil, Morena y él han perdido simpatía pues perdió en menos de 1 año al menos 600 mil votos. ¿Qué respuesta tendría la gente si le preguntáramos, si hoy votaría por Miguel Barbosa? Usted, lector, puede imaginar la respuesta.

Los hechos recientes, que incluyen amenazas directas de encarcelar a líderes sociales inocentes en la entidad, no es una buena estrategia y jugada del gobierno barbosista; y no es así, porque Puebla podría «arder» políticamente con varios cientos de miles de poblanos que mostrarían su inconformidad ante la escalada represiva; pero además de hacer efectiva esa represión no sólo se perjudicaría el gobierno estatal, sino que tendría eco muy negativo a nivel nacional para Morena y para el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador; todo gracias a la soberbia y prepotencia gubernamental.

El mandatario estatal tiene menos de 3 o 4 por ciento de aprobación ciudadana, es decir 6 o 7 poblanos rechazan su gestión como gobernador, así lo demuestra la calificación que obtiene en encuestas que se realizan a los 32 mandatarios de la República Mexicana. La «Reconciliación, paz y bienestar» que plasmó en su lema de campaña quedó atrás y hoy hay persecución política y amenazas de encarcelamiento, propias de un aprendiz de dictador morenista.

En su primer día de gobierno, cuando Barbosa Huerta rindió protesta aquel 1º de agosto de 2019, prometió una gestión diferente, austera y honrada. En los 10 meses que han pasado el morenista jamás se ha visto favorecido por las encuestas; pero en los últimos tres meses, su nivel de aprobación ha estado por los suelos. Según la encuestadora «México Elige», Barbosa ocupó el penúltimo lugar de aprobación sólo superado por el gobernador morelense Cuauhtémoc Blanco.

Sin embargo, desde el 6 de abril, la casa consultora «Arias Consultores» también dio datos de su mal gobierno y arrojó que a Barbosa Huerta solamente lo apoya el 3.7 por ciento de los poblanos y el 79.9 por ciento desaprobó por completo su mandato; a pregunta expresa de si Miguel Barbosa inspira confianza, quedó en el lugar número 30 donde el 82.8 por ciento (8 de cada 10 poblanos) afirmó que el ex senador no genera confianza; lo misma desconfianza genera hacia las empresas donde sólo el 5 por ciento de los empresarios sienten seguridad.

Y como la inmensa mayoría de los gobernadores emanados de Morena, las casas encuestadoras también han concluido que los apoyos a las personas de bajos recursos económicos no han mejorado pues el 82.4 por ciento asegura que sigue igual y un 89.9 (casi 9 de cada 10 poblanos) se siente inseguros ante la ola de violencia y robos a transeúntes. Y como ahora un aspecto a evaluar de cada mandatario es su eficacia y atención a la pandemia del Covid-19, Massive Caller, otra encuestadora, señaló a Barbosa Huerta como el mandatario que peor ha enfrentado la pandemia: el 67.7 por ciento de los encuestados considera que no asume la responsabilidad requerida y menos con sus frases “ocurrentes” de que las mejores vacunas contra el Covid-19 eran “un plato de mole de guajolote” o un “caldo de pollo con su cebollita y su chile bien picoso y ajo”, o cuando dijo que “Si ustedes son ricos, tienen el riesgo (de contagiarse). Si ustedes son pobres, no. Los pobres estamos inmunes”.

Con toda esta retahíla de incumplimientos hacia la población de esa entidad, hoy Barbosa se encamina a violar la Constitución y encarcelar a inocentes, inventándoles delitos que no cometieron, poblanos como Rosario Sánchez, que su «único delito» es ponerse al frente y encabezar a miles de familias mexicanas que han exigido a su gobierno estatal apoyos en alimentos porque en esta crisis sanitaria han perdido su empleo y muchas familias no tiene, ni un peso para sobrevivir.

Si Barbosa cumple su propósito, que ya dejó ver está dispuesto a ejecutarlo, él sería el primer gobernador morenista que tendría que ser enjuiciado como gobernador peor evaluado; pero, además, represor y autoritario. Por algo la ciudadanía, políticos e intelectuales aseguran que esa acción inconstitucional de Barbosa podría ser la última gota que derrame el vaso. Por el momento, querido lector, es todo.

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