Al pie de la letra

ADUANAS: MANOS CRIMINALES

 

Raymundo Jiménez

En la víspera de la Navidad de 2017, el senador Ricardo Ahued vivió una de las experiencias más traumáticas de su vida: al anochecer del viernes 22 de diciembre de ese año fue secuestrado su hermano, el doctor Gerardo Ahued, el cual fue sacado de su consultorio ubicado sobre la avenida Araucarias, una calle muy comercial y transitada en el fraccionamiento Las Ánimas, de Xalapa.

El especialista en tratamiento del dolor fue subido por los delincuentes a una camioneta blanca, con placas YJV-8821 marca GMC, junto con su secretaria, quien fue liberada minutos después.

En cuanto la noticia circuló en las redes sociales, de inmediato surgió la iniciativa de convocar a una manifestación de protesta para exigir la liberación del doctor Ahued, tan estimado como su hermano Ricardo por la ciudadanía xalapeña. Ante la respuesta obtenida, el entonces gobernador Miguel Ángel Yunes Linares se comunicó con el exalcalde priista para pedirle que frenara la movilización, lo que el empresario hizo de inmediato. Coincidentemente, el galeno apareció unas horas después.

Ahued fue persuadido para que agradeciera públicamente al mandatario panista por la liberación de su hermano, y Yunes se vanaglorió de haber participado en el exitoso operativo antisecuestro.  “Ayer tuvimos una reunión del grupo de coordinación: Fuerzas Armadas, Procuraduría, Cisen, todas las organizaciones que formamos parte del grupo de coordinación nos reunimos aquí en la Policía Federal, definimos la estrategia, la presentamos, actuamos y en la noche misma del día de ayer estaba rescatada esa persona, y así serán todos los demás casos”, dijo el gobernador, sin dar detalles de los secuestradores.

Yunes presumió que el caso se había resuelto gracias a la adquisición de aparatos tecnológicos para combatir la inseguridad que iban más allá de las cámaras de videovigilancia, mencionando específicamente los “drones de calor” y de “imagen nocturna”, así como tecnología de GPS.

A su vez, Ricardo Ahued, casi al borde del llanto, agradeció al gobernante panista y a las fuerzas de seguridad que participaron en el rescate, así como a la sociedad civil por su apoyo manifestado. Sin embargo, al igual que Yunes, tampoco ofreció detalles sobre el operativo de rescate y el monto solicitado por los secuestradores. Sin embargo, indicó que su hermano no era una persona adinerada y que el secuestro se debió a cuestiones económicas ajenas a él. “Mi hermano no tiene dinero, vive en casa rentada, y a veces regala sus consultas. Yo creo que a él le hace daño su hermano, que tiene una tradición empresarial más que nada”, dijo el exalcalde y exdiputado del PRI que, para entonces, ya era precandidato de Morena al Senado de la República, cuya elección coincidiría en 2018 con la sucesión estatal de Veracruz, en la que Yunes Linares pretendía imponer a su primogénito en la gubernatura.

Ahued afirmó en aquella ocasión que el secuestro de su familiar no lo haría salir de Veracruz. “Aquí vivimos, aquí tenemos familia y no nos vamos a rajar”, dijo.

Esa misma valentía se esperaba de él como administrador general de aduanas, pues según reveló un informe clasificado de la Fiscalía General de la República elaborado en septiembre de 2019, el Cártel Jalisco Nueva Generación –un grupo delincuencial que desde 2011 “limpió” de Zetas el territorio veracruzano y se arraigó en la entidad durante la administración de Yunes Linares, al que, por cierto, se atribuyó el secuestro del doctor Ahued– tiene el control absoluto de la mayoría de las aduanas del país, entre ellas la del puerto de Veracruz, que se disputa con el Cártel del Pacífico de Joaquín “El Chapo” Guzmán, otro viejo conocido del exgobernador panista.

Sin embargo, Ahued decidió tirar la toalla antes de cumplir un año en ese cargo. El presidente Andrés Manuel López Obrador optó por designar en su lugar a Horacio Duarte, un político mexiquense sin experiencia en temas aduaneros o portuarios, pero excompañero de lucha de AMLO desde el PRD y con un amplio currículum dentro de Morena, el cual, al oficializarse su nombramiento, reconoció tácitamente que sus metas por cumplir estaban más relacionadas con el combate al crimen organizado que con indicadores económicos.

“Estamos obligados a hacer una revisión integral, y donde haya que limpiar lo vamos a hacer sin que nos tiemble la mano”, expresó Duarte, un abogado experto en materia electoral.

Por su parte, el presidente López Obrador dijo el pasado 1 de mayo al anunciar el nombramiento del sucesor de Ahued, que “Horacio Duarte, que es un hombre íntegro, honesto, de toda nuestra confianza, se va a hacer cargo de las aduanas porque ahí necesitamos enfrentar la corrupción”.

Ahora, para reforzar esa estrategia, aparte de las aduanas el mandatario decidió militarizar los recintos portuarios, que dependen directamente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, lo que motivó la renuncia del extitular Javier Jiménez Espriú.

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