El retorno de la langosta a la región

Nazario Romero Díaz

Cuando los colonos franceses ya habían abandonado Jicaltepec para fundar San Rafael, conocido entonces como Zopilotes, apareció en la región la plaga de la Langosta, ocasionando graves daños a la agricultura.

Sorpresivamente llegaron millones de esos insectos nocivos que oscurecieron el cielo, preocupando y atemorizando a todos los pueblos.

Nautla, Jicaltepec, El Mentidero, El Ojite, Paso Telaya, etcétera, sufrieron cuantiosos daños en sus cultivos, que fueron devorados por los insectos. Las pérdidas fueron cuantiosas.

Corrían entonces los días caniculares del año 1925. Toneladas de alimento verde fueron devoradas, dejando desiertos los plantíos de toda clase de cultivos.

Carlos Ernesto Vernot nos dice en su libro Jicaltepec-San Rafael que «los habitantes de la región no tenían memoria de haber visto semejante desolación en los plantíos. Con la cooperación de las autoridades fue necesario organizar una defensa para combatir la plaga que destruía todo en el campo; se trabajó mucho, se hicieron muchos gastos y se obtuvieron escasos resultados comparado con la enorme cantidad de langostas que llegaron a los campos. Hasta que llegó la época de invierno, lluvioso y frío, afortunadamente en esos años fueron de inviernos muy crudos. Fue entonces cuando se acabó por completo la Langosta, destruida por el rigor del clima, después de haber causado enormes daños».

En aquel entonces los colonos franceses y los nativos de todos los pueblos ribereños padecieron epidemias, heladas, sequías, huracanes, e inundaciones frecuentes que causaron grandes pérdidas, pero se reponían trabajando. Nunca se dieron por vencidos a pesar de las muchas adversidades que sufrieron.

Ahora que estamos en alerta por la posible llegada de la plaga de ese insecto vegetariano, acudimos a la historia para conocer los daños que puede ocasionar a la agricultura, como ocurrió hace precisamente noventa y cinco años en la zona de Jicaltepec, San Rafael y pueblos cercanos.

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