En la mira

Rebelión y ambición morenista en el Congreso

 

Silverio Quevedo Elox

De pronto la fractura en el Congreso Local dentro de la fracción de Morena se hace presente de nueva cuenta. Es latente la división que llegó con una sola bandera pero a la vez con al menos dos bandos dentro de la misma corriente.

Está más que claro que la alianza con el PT y PES fuera fundamental para que Morena alcanzara la mayoría en la Legislatura del Estado y se hicieron un bloque fuerte con casi 30 diputados por mayoría, más los plurinominales, y que les permitía el control legislativo.

No obstante en el camino, han venido desavenencias entre los de Morena y aliados; como se sabe primero la separación de algunos del PES, liderados por Gonzalo Guízar Valladares quien después doblaría las manos, pero ya habían integrado una fracción independiente.

Posteriormente otro desaguisado y en el que algunos diputados se salieron del riel fue con la primera votación para el desafuero del ex fiscal, Jorge Winckler Ortiz que al final lograron retirarlo en un segundo intento. Pero la fractura estaba clara.

Así se ha ido presentando la pugna al interior del partido Morena en el Congreso Local, derivada de los distintos grupos. Incluso ha sido pública la confrontación en las pasadas asambleas para la elección de la dirigencia nacional y en donde hubo serias acusaciones de legisladores contra el secretario de Gobierno, Erick Cisneros de estar metiendo las manos en los cónclaves distritales para la votación, proceso que fue anulado y pospuesto tras el choque en el seno del partido también a nivel nacional.

En octubre del año pasado, fueron en Medellín, José Magdaleno Rosales Torres y el de diputado federal por Papantla, Jaime Humberto Pérez Bernabé los más críticos que entonces señalaron compra de votos, uso de despensa y acarreos para dicha jornada morenista por parte del funcionario estatal.

Dos hechos hablan de que las cosas no están bien en el Congreso Local que lidera por un lado, Rubén Ríos como presidente de la Mesa Directiva; y por otro, Juan Javier Gómez Cazarín como presidente de la Junta de Coordinación Política.

La pasada reforma electoral aprobada en mayo se logró sin problemas con los morenistas y aliados petistas y hasta del PES. Todo en orden y armonía dentro del poder legislativo.

No obstante, apenas unos meses después y, según las versiones,  tras una visita a la oficina del Gobernador precisamente del diputado, Humberto Pérez Martínez Bernabé, se habla de un acuerdo a cambio de la dirigencia estatal de ese partido. Es decir, el reclamo fue que ya se tenía el control de la Fiscalía, el Tribunal de Justicia, el Orfis, entre otros organismos, pero que el bloque de la otra corriente dentro de Morena quería las riendas del partido, a lo que hasta entonces la negociación había sido perfecta.

 

LA ROQUESEÑAL DE HUERTA

A través de los diputados de su bloque, el delegado de los Programas Federales en Veracruz, Manuel Huerta Ladrón de Guevara mandó la señal en contra durante la aprobación de los magistrados propuestos por el poder Ejecutivo. Y fue precisamente esa roqueseñal salida desde el Congreso la que evidencia una nueva fractura.

A la hora emitir su voto el pasado 30 de julio simplemente no se sumaron a la aprobación de los nuevos magistrados para el TSJ, los diputados Cristina Alarcón Gutiérrez, Augusto Nahúm Alvarez Pellico, José Andrés Castellanos Velázquez, León David Jiménez Reyes, Jessica Ramírez Cisneros, José Magdaleno Rosales Torres y Ana Miriam Ferráez Centeno. Todos de la llamada línea “huertista”.

Llama la atención que si estaba sellado el pacto donde la dirigencia de Morena quedaba libre para el propio diputado, por qué se echaron para atrás en votar a favor de la causa de su partido. Incluso, la operación política debió llevar a los panistas de Yunes que sorprendieron con su voto a favor, reemplazando a los de Morena, PT y PES que se “voltearon”.

Será que les han retrasado la entrega de la dirigencia del partido, a donde ya estaba perfilado un ex funcionario estatal, llamado Esteban Zepeta?

O los insurrectos “huertistas” quieren algo más que eso? Y encarecieron su voto para la aprobación de los magistrados? Serán las candidaturas municipales?

Si las federales son de Huerta, y la dirigencia también, y al gobernador Cuitláhuac García solo le interesan las locales para mantener mayoría legislativa, la disputa y la refriega está dada por las alcaldías en Veracruz?

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