En la mira

Hora de llamar a cuentas a Apiver

 

Silverio Quevedo Elox

El fenómeno de comunicación del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador llamado “La Mañanera” trajo muy movido a los diversos sectores empresariales de esta zona conurbada cuando el ejecutivo federal se pronunció por revisar la concesión del puerto de Veracruz que fue renovada por 50 años para sumar 100, el famoso siglo, a los pocos días de que el PRI perdió las elecciones en 2018.

Incluso tal y como señalara el periodista Maquiavelo hasta algunos medios de comunicación, sobre todo radiofónicos, dedicaron muy buen espacio en sus programas de noticias para abordar el tema como si fueran accionistas de la Administración Portuaria Integral.

Lo cierto es que una vez más el Presidente marcó la agenda de los medios globales de comunicación al poner a pensar a todos los involucrados si el esquema con el que actualmente funciona Apiver es el adecuado.

Al respecto se han pronunciado empresarios, líderes de opinión, exalcaldes porteños, diputados federales, y por supuesto el Gobernador, Cuitláhuac García Jiménez, quien no solo avaló la petición de que se revise la concesión sino que fue más allá, pues revivió un debate que ha sido histórico en el sentido de si el puerto le da beneficios tangibles a la entidad.

Como antecedente habría que remontarse al 2002 cuando el entonces senador de la República, Fidel Herrera Beltrán, propuso un punto de acuerdo para impulsar la transferencia de las acciones de las APIS a estados y municipios.

Aquella iniciativa planteaba que el 51 por ciento de las acciones se quedara en manos de los concesionarios, el 40 por ciento de las entidades y el nueve por ciento de los ayuntamientos y desató diversos desencuentros mediáticos entre el priista y el entonces coordinador de Puertos y Marina Mercante, Francisco Ávila Camberos.

Obviamente fue descalificada porque el entonces funcionario del PAN dijo que era una estrategia electorera de Fidel Herrera Beltrán, quien ya buscaba desde entonces la gubernatura de Veracruz.

Han pasado 18 años y ahora un gobernador se sube a esa discusión haciendo ver que el esquema de privatización del puerto de Veracruz es uno que era muy recurrido en la época neoliberal. Algo que no le ha gustado a quienes han sacado jugosos dividendos durante décadas del cerrado y oculto sector en el que se ha convertido la vida portuaria.

“Crear una sociedad de capital variable a la que le daban la concesión para que hiciera todo el negocio sin retribuirle nada al estado, por lo que todo queda en manos privadas”, detalló.

Y es que muy poco se sabe sobre los beneficios que le da a esta parte de Veracruz la Administración Portuaria Integral, la cual que genera una gran cantidad de recursos que deberían ser repartidos de una manera más equitativa entre los veracruzanos.

Sin duda, y aunque hay quienes dicen que el tema fue puesto en la mesa como un distractor de esos que López Obrador usa para desviar la atención es un hecho que se va a usar más tinta y saliva en un debate que para nada es estéril.

 

MUY EN CORTO

SATURADA LA AGENDA DE LA FISCALÍA. Dos hechos violentos sacudieron este fin de semana al estado.

Y si bien, ya para la sociedad no impactan los consecutivos crímenes, pues permea en la pérdida de la capacidad de sorpresa entre la población, incluso por las masacres que se han venido suscitando desde hace más de una década, hay hechos que particularmente no deben dejar de soslayarse.

El sábado en el municipio de Altotonga, a escasos 65 kilómetros de la capital del estado, de la sede de los tres poderes, a mansalva asesinaron a un matrimonio. El hombre de 35 y la mujer de 41 años, pero lo más repugnante y la mayor aberración es haber atacado en el mismo atentado a una niña de ocho años, hija de los comerciantes de pollos, Eduardo y Cita “N”, quien también sucumbió entre las ráfagas de balas.

La indignación puede ser menor cada vez que se conocen de nuevos hechos inauditos que muy probablemente están ligados a la delincuencia organizada o vinculados de alguna forma a este sector, pero por ningún motivo se puede justificar la muerte de una niña de nombre Sarahí “N” en medio de las lluvias de balas, como en su momento ocurrió con un bebé en la masacre de Minatitlán ocurrida el 19 de abril del año pasado durante una fiesta de la palapa Los Potros.

A esto hay que sumarle la aparición de los cuerpos de tres hombres, de oficio albañil, y que cuando cenaban tacos en Rodríguez Clara fueron privados de su libertad por sujetos armados. Después de ser torturados sus cuerpos aparecieron en Tlacotalpan en las márgenes del río Papaloapan, a  una hora del lugar donde se los llevaron.

Entre viernes y sábado se contabilizaron 13 homicidios, lo que genera una agenda abultada para la Fiscalía del Estado de Veracruz, que aún con los pendientes por resolver, tiene estos casos nada menos importantes.

Y que si el discurso de su titular, Verónica Hernández Giadáns, que por cierto se ha guardado desde hace varias semanas, es que no habrá más impunidad, es la hora de irlo demostrando.

Solo por encima de la memoria saltan los casos en la conurbación del diputado local del PRI, Juan Carlos Molina Palacios y del beisbolista Narciso Elvira, junto con su hijo. En noviembre y diciembre respectivamente.

En la zona Centro, un exalcalde y ediles han sido victimados en los últimos meses.

La agenda se sigue abultando.

 

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