III

 

Todo buen Jalapeño fenecido

que en vida sea honorable y se respete,

ha de yacer al pié del Macuiltepec

donde lo cubra el barro del ejido.

 

Apacible su seno bendecido

no hay disturbio tan grande que lo inquiete

ni el estridente trueno del cohete

ni el ruido automotriz despavorido.

 

Sin embargo la huesa no está fría,

la calienta el calor de los papeles

que se reparten en Tesorería.

 

Esto es enfrente, atrás otros cocteles

se cuecen en feliz pornografía

entre cabaretuchos y moteles.

Sonsonetos panteoneros por Magno Garcimarrero

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