VI

 

CREMATORIO

 

Y para no dejar deuda ni saldo

que pudiera empujarlo al Purgatorio,

mandó poner su nombre a un crematorio

que nos convida los humos de Reynaldo.

 

Y con muchos alardes y arrebatos

lo estrenaron con bombos y platillo

fincado por los rumbos de El Castillo

cremando siete perros y tres gatos.

 

Para no corromper obra tan fina,

no han cremado cristianos todavía,

así que no ha podido La Catrina

 

saber de este servicio hasta hoy en día,

esperemos no oler la chamusquina

que en fumarolas nubla la alcaldía.  

Sonsonetos panteoneros, por Magno Garcimarrero

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