En México se vive una crisis profunda acentuada por la pandemia, apuntan obispos

Comunicado dominical / Arquidiócesis de Xalapa

El pasado 12 de noviembre de 2020, al término de su CIX ASAMBLEA PLENARIA, nuestros obispos mexicanos dieron a conocer su tradicional Mensaje al Pueblo de México.  El documento contiene claras referencias y se inspira en el Proyecto Global de Pastoral que está animando las acciones de la Iglesia. Los firmantes del mensaje son Mons. Rogelio Cabrera López, Presidente de la CEM y el Secretario General de la misma, Mons. Alfonso Miranda Guardiola.

El mensaje al Pueblo de Dios comienza refiriéndose a la CRISIS PROFUNDA que vivimos en México, y que  se ha acentuado por la pandemia del COVID-19. Esta crisis no comenzó, con la emergencia sanitaria de este año, sino que se ha intensificado con ella.

Los obispos hacen un elenco de los signos de esta crisis: “economía en decrecimiento y muchas empresas en quiebra; un sistema de salud con pocos recursos y con graves deficiencias; la realidad política de una democracia incompleta, con resentimiento social; un sistema educativo débil e incremento de la violencia”. A esta situación se suman los hechos constantes del narcotráfico y el crimen organizado así como las ideologías contra la vida que siembran desesperanza y descalificaciones. El cansancio, la soledad y la desesperación van en aumento dado que hay carencia de alimentos y medicamentos”.

Estas sombras de la realidad actual de México, señalan los prelados, se transforman en signos de esperanza como es el caso de “Médicos, enfermeros y enfermeras, personal de limpieza, cuidadores, voluntarios, familias, empresas, sacerdotes, religiosas, diáconos, agentes de pastoral”, que prestan servicios en distintas actividades.

Los obispos mexicanos ratifican su compromiso de caminar cerca de su pueblo con valentía profética y con un testimonio humilde y sencillo de cercanía auténtica. Expresan además su noble deseo de que “todos los espacios eclesiales sean verdaderos oasis de misericordia”

Para fortalecer la esperanza, los obispos señalan que “el Reino de Dios es una realidad que ha comenzado ya en la persona de Jesús. Esta realidad tiene valores concretos que pueden descubrirse en la vida de la comunidad: …en los pequeños pasos que se dan en una familia para vivir el amor y la paz, en los logros de los grupos humanos por tener sociedades más justas y fraternas.” (PGP 119).

En su mensaje hacen un llamado a seguir edificando la “Casita Sagrada” de nuestra identidad de Pueblo de Dios… descubriéndonos y valorándonos como hijos del mismo Padre, favoreciendo el encuentro, el diálogo, la convivencia y solidaridad en actitudes fraternas marcadas por el perdón, el amor, la justicia y la paz (Cfr PGP 154)”.

“Nos animamos a preparar el futuro con esperanza, generando procesos nuevos, superando el egoísmo, las desconfianzas y las descalificaciones, y trabajando por la unidad y concordia. Como el Buen Samaritano, queremos ayudar a sanar a quienes están heridos por muy diversos motivos”, señalan.

Es urgente, agregan, “establecer tareas específicas en el campo de lo social: para los pobres y con los pobres, con el mundo del trabajo, con los empresarios, para la promoción de un desarrollo sustentable y socialmente responsable”, para todo esto se cuenta con la Doctrina Social de la Iglesia.

En actitud de conversión pastoral, conminan “caminemos juntos, escuchándonos mutuamente y de corazón, sobre todo escuchando al Espíritu Santo que nos conduce y sostiene. Ejercitemos también una conversión ecológica, de una nueva actitud “con la hermana madre tierra”, como lo expresa San Francisco de Asís”.

Los obispos cierran su mensaje refiriéndose a las próximas elecciones políticas en nuestro País el próximo año, recordando que “la política es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común” (FT 180), invitan a conocer y analizar las propuestas de los candidatos a los puestos públicos y a participar con responsabilidad.

 

Pbro. José Manuel Suazo Reyes.

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