Mesa de redacción

Tragedia en salud

Enrique Yasser Pompeyo

La declaración del secretario de Salud, Roberto Ramos Alor durante su comparecencia en el sentido de que los mexicanos son obesos, hipertensos y diabéticos por culpa del neoliberalismo son lamentables y desafortunadas.

Pero esta no es la primera expresión polémica, ni será la última seguramente, del encargado de la salud en el estado de Veracruz; como se recordará, en junio de 2019 durante los cuestionamientos de la prensa sobre la compra de medicamentos ligados a la empresa Abisalud y al entonces superdelegado en Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños, respondió: “no les embona ningún chile”.

Pero más allá de eso, que entra en el terreno de lo anecdótico, se encuentra la crítica situación que prevalece en la entidad por el desabasto de medicamentos oncológicos que diferentes sectores han señalado como la causa de muerte de niñas y niños con cáncer.

Además, la falta de políticas preventivas y acciones oportunas derivó en una crisis de casos de dengue que colocó a la entidad en primer lugar a nivel nacional con mayor número de enfermos y fallecidos.

Este 2020 las cosas fueron mucho peor, pues para un sector de la población, la ineptitud del funcionario se reflejó en una política tardía e ineficiente ante la pandemia por Covid-19.

También se señala que por las malas decisiones de Ramos Alor, Veracruz es uno de los estados con peor manejo de la pandemia, al registrarse más de 5 mil muertes por coronavirus, más de 39 mil casos acumulados y el tercer lugar nacional por decesos del personal de salud.

Aunado a ello está el hecho de que no se han aclarado los señalamientos de corrupción y opacidad revelados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), ni tampoco se ha garantizado seguridad en el desempeño de la labor del personal médico en medio de la pandemia.

Diputados como Omar Miranda cuestionaron al funcionario estatal respecto a lo informado por la ASF, ya que el gobierno del estado no realizó una gestión eficiente y transparente de los recursos transferidos a través del Acuerdo de Coordinación celebrado entre la Secretaría de Salud y el gobierno de Cuitláhuac García.

El legislador lamenta que en un tema tan crucial como el de la salud, el gobierno estatal no se haya apegado a la normativa que regula su ejercicio, a la par de que no se cumplieron sus objetivos ni metas.

En el pliego de observaciones de la ASF, la Hacienda Pública Federal exige un reintegro superior a los mil 963 millones de pesos, más los rendimientos financieros que se generen, aunado a la presunta contratación irregular de personal.

“Es gravísimo que la ASF diga que la Secretaría de Salud no proporcionó la evidencia documental y justificativa, ni la validación de mil 40 servidores públicos que acredite que se encontraron en sus lugares de adscripción y realizaron actividades relacionadas con la prestación de servicios de atención a beneficiarios del Seguro Popular durante el ejercicio fiscal 2019”.

A dos años de la administración estatal, los veracruzanos padecen las consecuencias de tener al que es considerado el peor secretario de Salud en la historia de la entidad. Por ello, hay quienes manifiestan que es urgente un cambio de titular en la dependencia.

Mientras Roberto Ramos Alor intenta justificar el desabasto de medicamentos, la crisis por coronavirus y la falta de acciones para mejorar los servicios médicos, Veracruz sigue agonizando en materia de salud.

enriquepompeyo@hotmail.com

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