Esténtor Político

El 2020 fue año perdido para la educación en México; ¿qué viene con Delfina Gómez?
 
Miguel Ángel Casique Olivos
El desastre económico, político y social que se vive en México por culpa de un gobierno sin estrategia y táctica para gobernar también ha pegado a la educación de la niñez y juventud mexicana; pero, además, lo que se avecina con la designación de su nueva titular, Delfina Gómez, puede empeorar la situación e incluso ni siquiera se garantiza una recuperación de los niveles educativos, «muy malos» por ciento, que ya existían hasta antes de abril de 2020, antes de la pandemia por Covid-19.
 
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha establecido como objetivo principal, en el número cuatro de los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible, garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad; así como incentivar y promover oportunidades para un aprendizaje permanente para todos los seres humanos. Sin embargo, aunque Naciones Unidas tenga ese objetivo, en México las cosas están muy mal y no hay claridad ni rumbo educativo, basta ver cómo al menos unos 7 millones de estudiantes no se matricularon en el nuevo ciclo escolar 2020-2021, en gran parte por la pandemia que ha pegado en la economía de los mexicanos. 
 
Con la crisis sanitaria por el coronavirus la educación, ya no digamos de calidad, sino «llana» y «estándar» ha sido un reto para los gobiernos en sus tres niveles pero, desafortunadamente, no ha sido del interés ni de las prioridades del gobierno de AMLO ni  de la misma Secretaría de Educación Pública. Ahora, tras el nombramiento de la maestra Delfina Gómez, que por cierto, dejó muy mal sabor de boca por su paso en el gobierno de Texcoco, estudiantes y maestros se preguntan si las cosas cambiarán de rumbo.  
 
Y es que hace unos días la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez” (FNERRR) en voz de su dirigente Isaías Chanona, expresó su preocupación debido al rezago educativo y la deserción escolar de miles de estudiantes durante este año, y que a pesar de que fueron planteadas diversas propuestas para beneficiar a los jóvenes, las autoridades federales se han negado a apoyar. 
 
Las cifras oficiales son claras. En septiembre se informó que la deserción en el ciclo escolar 2019-2020 para el nivel básico alcanzó 10 por ciento de la matrícula, lo que significa que dos millones 525 mil 330 alumnos de preescolar, primaria y secundaria abandonaron sus estudios en plena contingencia sanitaria. Por otro lado, al menos 305 mil universitarios, equivalentes al 8 por ciento de la matrícula en ese nivel educativo, también dejaron su preparación académica y, finalmente, se estima que 800 mil alumnos ya no transitaron de la secundaria al bachillerato. ¡Alarmante situación de la educación en México! esto nos diría que el 2020 fue para la educación un año perdido. 
 
Otro dato relevante es que la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Usos de Tecnologías de la Información en los Hogares del INEGI, señala que el 88 por ciento de la población mexicana tiene acceso a una red móvil, pero existe un gran abismo en la brecha del acceso a internet entre las zonas urbanas y las rurales. Se sabe que el 77 por ciento de las personas que habitan en la ciudades tienen acceso a internet, cuando en la ruralidad sólo el 40 por ciento cuenta con el servicio; entonces, ¿cómo esperamos que se eduque ese otro 60 por ciento ahora que la enseñanza forzosamente ocupa internet o señal de televisión?
 
Esta situación, guste o no a políticos y encargados del sistema educativo mexicano y el Gobierno federal morenista, se debe a la injusta desigualdad económica que hay en México; esto significa que, aunque exista el acceso móvil a internet, cientos de miles de estudiantes con carencias económicas no pueden acceder a la educación de manera virtual; muchos de ellos y sus familias apenas alcanzan a tener unos cuantos pesos para comprar algo de alimento para llevarse a la boca y jamás tendrán forma de comprar una tableta, una computadora o pagar un renta mensual por servicio de internet.
 
La Federación Estudiantil ha acudido a la Secretaría de Educación Pública (SEP) en la Ciudad de México y ha expuesto la necesidad de dotar con internet a miles de escuelas que se encuentran en zonas marginadas, que el gobierno garantice las condiciones materiales para que los estudiantes no se vean obligados a dejar la escuela por falta de internet o recursos para poder continuar en sus clases; sin embargo, los oídos sordos oficiales en la SEP y en Palacio Nacional, continúan. La demanda de internet ahora es más necesaria que antes de la pandemia y la misma población debe sumar votos a esa exigencia de los estudiantes para solicitar mejores condiciones para alumnos y alumnas del país.
 
Ahora que la SEP estrena titular las cosas pueden no ir bien. Porque su perfil en la educación se relaciona con su carrera en Texcoco, siéndole muy fiel a AMLO y jugando políticamente de la mano con Higinio Martínez. Usted recordará, porque fue muy difundido, que la maestra fue muy señalada con el famoso cobro del diezmo a 417 «trabajadores de confianza» del municipio de Texcoco entre 2013 y 2015 cuando ella fue presidenta municipal, una suma de dinero de alrededor de 13 millones de pesos, dinero que incluso tenía destinos y objetivos electorales; por eso el INE tuvo que abrir una investigación por posibles ilícitos. 
 
Egresada de la Universidad Pedagógica Nacional y con una maestría en Pedagogía, expertos han señalado que no hay garantía de que la educación mexicana cambie con su nueva encargada. También se habla de su conocimiento y experiencia sindical, incluso bien valdría aquí la duda, sin morbosidad política, de si ella ¿habrá hecho algún pacto con la otra maestra, con doña Elba Esther Gordillo o con el Sindicado? Si así fuera, ¿de qué tratos y de qué impacto estamos hablando? 
 
El reto es grande. Pronto se verá si la ex alcaldesa de Texcoco puede o no con el paquetito. Porque todavía se comenta y se asegura que algunas personas muy cercanas al grupo de Higinio Martínez y a ella misma, reciben dos apoyos federales, algo que garantizará «rendirle culto» al morenismo de Higinio, de la hoy titular de la SEP y del mismo López Obrador. Los retos son grandes, 2020 fue un año perdido para la enseñanza educativa. ¿Qué pasará con el 2021? Por el momento querido lector, es todo.
 


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