Hora cero

La reelección de diputados

Luis Alberto Romero

El pasado 10 de diciembre, Consulta Mitofsky dio a conocer un estudio sobre la confianza de los ciudadanos en las instituciones.

En esa encuesta destaca que las instituciones mejor evaluadas son el Ejército, las universidades, la Guardia Nacional y la Iglesia. En contraparte, cuatro fueron calificadas con un bajo nivel de confianza: los senadores, los sindicatos, los diputados y los partidos políticos.

La calificación obtenida por los diputados fue 5.7; la población encuestada dijo desconfiar tanto de los integrantes de la Cámara Baja como de los sindicatos.

En el caso de los diputados, el tema de la mala imagen va ligado al de la improductividad de un congreso cuyos integrantes han sido señalados, durante décadas, por su falta de compromiso y trabajo.

El diario El Financiero difundió un estudio sobre el rendimiento, la productividad de Poder Legislativo; indica que de las 2 mil 805 iniciativas que presentaron los diputados de Morena, PES y PT, sólo fueron aprobadas 330, para una productividad de 11.7 por ciento.

Algo similar ocurre con los legisladores de PAN, PRD y PRI, cuyas bancadas presentaron 2 mil 348 iniciativas, de las cuales fueron aprobadas 278; la productividad de dicho grupo se ubica en 11.8 por ciento.

De forma individual, el rendimiento de los legisladores de Morena fue inferior al 12 por ciento. En el caso de los del PT, 9.04 por ciento; Acción Nacional, 12.2; PRI, 15; Partido Verde, 12.6; PRD, 8.6; y Movimiento Ciudadano, 10.6 por ciento.

En promedio, la productividad –medida por el cruce de iniciativas presentadas/aprobadas– podría considerarse muy baja en la Cámara de Diputados.

Por otro lado, basta revisar las listas de asistencia a las sesiones para encontrar el altísimo nivel de ausentismo. Los diputados federales trabajan poco y faltan mucho. En el periodo de septiembre de 2018 a abril de 2019, por ejemplo, hubo 344 faltas injustificadas.

Cada diputado federal cuesta al erario alrededor de un millón 200 mil pesos anuales, de acuerdo al presupuesto de egresos, sin considerar todas las prestaciones y apoyos adicionales al salario.

Hay muy pocas excepciones; por lo general, la opinión que los ciudadanos tienen de los diputados es muy pobre; cuestan caro, trabajan poco, tienen un nivel sumamente bajo y por si fuera poco faltan mucho a las sesiones.

Por eso llama tanto la atención que 441 de los 500 diputados federales hayan expresado su intención de reelegirse, como si el trabajo presentado hubiera sido solvente.

La realidad es que muy pocos, contados casos, valen la pena como para pensar en una reelección. La inmensa mayoría de los legisladores navega en aguas de mediocridad. @luisromero85

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