Hora cero

¿El PAN dinamitó la alianza en Veracruz?

Luis Alberto Romero

La exclusión del Partido Acción Nacional de la alianza “Va por Veracruz” fue la nota política más relevante del fin de semana.

Los dirigentes estatales del PRI, Marlon Ramírez Marín, y PRD, Sergio Cadena Martínez, señalaron a su homólogo panista, Joaquín Guzmán Avilés, por pedir prácticamente todo; es decir, 17 de las 30 candidaturas a las diputaciones locales en disputa y la mayor parte de los municipios más poblados de la entidad.

El sábado pasado, los dirigentes de PRI y PRD difundieron por separado una fotografía en la que dejaban claro que el PAN había quedado al margen de mencionada la coalición.

Sergio Cadena y Marlon Ramírez se reunieron para ultimar los detalles de la alianza y la foto correspondiente no dejaba lugar a dudas: se observa a los mencionados personajes en una mesa, en segundo plano, y en otro espacio, alejado de los líderes de PRD y PRI, un plato con pan.

De inmediato corrió la versión en redes sociales, en el sentido de que el dirigente panista había exigido prácticamente todas las posiciones importantes, en el marco de las negociaciones con sus pares.

No faltó quien acusó a Guzmán Avilés por dinamitar toda posibilidad de alianza en Veracruz, pretextando que su partido debería tener más candidaturas, por ser el que tuvo más votos de los tres, en los procesos locales recientes.

Se filtró que en las negociaciones, el PAN veracruzano pidió más de lo que podrían ceder priistas y perredistas; por ejemplo, las candidaturas a las diputaciones por Orizaba y Huatusco, donde el PRI es actualmente gobierno.

En las últimas horas han corrido versiones de todo tipo en los corrillos políticos veracruzanos; por ejemplo, la que habla sobre una posible negociación entre el dirigente panista y quienes lideran Morena en Veracruz, a efecto de que el primero reviente la alianza. Se ha dicho también que desde Palacio de Gobierno le dieron un apretón a Guzmán Avilés, para que cierre la puerta a una coalición. Sin embargo, se trata de especulaciones sin fundamento.

Lo cierto es que desde Acción Nacional surgió información que evidentemente busca controlar los daños: el mismo sábado, el área de prensa de Joaquín Guzmán manejó un boletín en el que expone que su partido “continúa firme en la construcción de un bloque opositor responsable, que permita representar a las y los ciudadanos, y recuperar a Veracruz de la crisis en las que se encuentra, producto del mal gobierno de Morena”.

Dijo el líder panista que “debe construirse una alianza opositora fincada en la justa proporción de lo que cada partido representa ante los ciudadanos de Veracruz”.

En pocas palabras, expone que el panismo exige que en la asignación de las candidaturas, el criterio que prevalezca sea el relacionado con los votos que aporta cada fuerza política.

En 2018, elección para gobernador, el PAN tuvo más del 38 por ciento de la votación; el PRI, menos del 14. Con esa lógica, el PAN exige la mayor parte de las posiciones; más, incluso, que lo que correspondería al PRI y PRD juntos.

Esa pretensión panista desató la molestia de las dirigencias del tricolor y del Sol Azteca; el domingo ofrecieron una rueda de prensa en la que se criticó a Guzmán Avilés por asumir una posición intransigente, soberbia y alejada del diálogo. Los partidos tienen muy poco tiempo, cuestión de semanas, para definir los términos de la alianza y la incorporación de Acción Nacional.

Guzmán Avilés se juega mucho: si no ofrece resultados en el proceso electoral podría pasar a la historia del panismo veracruzano como el dirigente que entregó la contienda de 2021. Por otro lado, sin alianza con PRI y PRD, el PAN podría sufrir un fuerte descalabro. @luisromero85

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