Escondido 30 meses en las cuevas de Misantla, Guadalupe Victoria salió para ocupar la Presidencia

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Nazario Romero Díaz

De las cuevas de Misantla (presuntamente Cerro Quebrado) salió el general insurgente Guadalupe Victoria, tras permanecer escondido durante treinta meses; el héroe nacional salió para asumir años después la presidencia de la República, tras haber sido gobernador interino y militar de Veracruz, solo por un día, el 30 de Marzo de 1824.

En 1812, el insurgente aparece en las costas de Nautla, Tecolutla, Vega de Alatorre y Alto Lucero; tenía su cuartel en San José Acateno – Puela, y desde ahí se movía con su gente por gran parte del Estado de Veracruz, tomando las plazas que estaban en poder del imperio español. Fue perseguido por las tropas de la realeza por órdenes del virrey, Félix María Calleja.

Victoria fue derrotado en Nautla y se refugia en Misantla donde fue atacado nuevamente el 24 de Marzo de 1817. Los realistas incendiaron la población para obligar la rendición de los rebeldes y se instalan en la cuidad. Vencido, don Guadalupe Victoria de refugia en diversas cuevas de la región de Misantla y permanece escondido durante treinta meses hasta que se consuma la independencia.

José Antonio Crespo nos cuenta en su libro Contra La Historia Oficial que Victoria no queriendo rendirse se refugió en una cueva de Veracruz, andrajoso y hambriento, como acto de congruencia y silenciosa rebeldía, pero también como reconocimiento de que militarmente no había ya qué hacer. Sobre esos aciagos años, don Guadalupe se describiría a si mismo: «Después de treinta meses de estar tan desnudo como Adán, solo, enfermo, votado en el suelo sin más alimento que yerbas y árboles… acompañado únicamente por las fieras; herrante, acosado y perseguido por todas partes, sin tener un momento en que poder respirar».

Durante el tiempo que Victoria estuvo escondido, el virreynato había ofrecido la amnistía y el perdón a quienes lo denunciaran y proporcionara información de los insurgentes. Había sido traicionado, por lo cual lo buscaban para atraparlo vivo o muerto. Lo vino a rescatar Antonio Lopez de Santa Anna, quien lo encontró cerca de aquella caverna, y dijo sentirse «petrificado al ver aquella figura sublinemente salvaje, armada de un leño y resuelta a vender cara su vida».

Guadalupe Victoria se convirtió en el primer presidente federalista de México (1824 – 1829) y durante su mandato abolió la esclavitud en todo México y decretó la expulsión de los españoles.

Concluido su mandato, compró la hacienda El Jobo al clero, que en ese tiempo otorgaba préstamos hipotecarios, y estaba ocupada por los misioneros filipinos que vinieron a evangelizar a los totonacos de la región, y se hizo también de una vasta extensión territorial, por adjudicación, comprendida desde Tecolutla a Nautla y de Nautla a Tlapacoyan, parte de Atzálan y de Misantla.

Guadalupe Victoria, radicado en su hacienda El Jobo, enfermó y fue llevado a la Fortaleza de Perote, donde murió en 1843.

Un año antes, el 24 de ocubre de 1842, la legislatura del estado le había cedido el territorio señalado como recompensa por los servicios prestados a la patria. Victoria dejó como albacea a Francisco de Paula López, quien tiempo después empieza a vender grandes superficies porque ya tenía vigencia la ley de tierras osciosas y estaba sufriendo despojos.

En 1874 vende a don Rafael Martínez de la Torre todo lo que le quedaba que era bastante.


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