Jicaltepec-Nautla y la masacre de Mafafas

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Nazario Romero Díaz

Jicaltepec fue cabecera municipal de Nautla, pero solo durante 10 meses, del 25 de diciembre de 1918 al 13 de octubre de 1919, cuando el país estaba convulsionado por las revoluciones derivadas del repudio general contra el usurpador Victoriano Huerta, quien años atrás había asesinado al presidente Francisco I. Madero y al vicepresidente Pino Suarez, durante la Decena Trágica ocurrida en febrero de 1913, cuando El Chacal asumió el poder. En su contra se reveló Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila.

Y contra don Venustiano se reveló en Veracruz el general Félix Díaz, seguido por varios generales que lo abandonaron al ver la causa perdida. El sobrino de Don Porfirio Díaz buscaba la presidencia de la República. En ese tiempo era carrancista el divisionario veracruzano, de Teocelo, Guadalupe Sánchez, jefe de las operaciones militares en el estado de Veracruz.

Y cuando Jicaltepec era cabecera municipal de Nautla, ocurrió en Mafafas una sangrienta masacre. Las tropas anticarrancistas eran perseguidas por federales al mando de Guadalupe Sánchez, les dieron alcance en el citado lugar pero se defendieron. Muchos rebeldes lograron escapar, pero la mayoría de ellos fueron ejecutados. Decenas de muertos quedaron en el sitio donde descansaban tras agobiantes caminatas huyendo de las fuerzas federales.

Vecinos de Jicaltepec, Nautla y de lugares cercanos, hubieron de cavar un enorme hoyo para enterrar a los muertos y evitar epidemias. El general Aureliano Blanquet, quien comandaba el grupo de rebeldes contra Carranza y en favor de Félix Díaz, pudo escapar siendo perseguido, pero su caballo cayó a un profundo barranco, quedando muertos caballo y jinete. Fue alcanzado por soldados carrancistas y al no poder sacarlo por lo profundo y empinado del precipicio, le cortaron la cabeza para exhibirla como trofeo en el puerto de Veracruz a donde la llevaron en un tenate, y aplacar de esa manera a sus seguidores. Fue cuando varios generales abandonaron a Félix Díaz.

El general Aureliano Blanquet fue quien disparó el tiro de gracia el emperador Maximiliano tras su fusilamiento; fue aliado de Madero y comandante de una corporación militar, pero traicionó al Apóstol de la Revolución de 1910 contra el porfiriato. Era de las confianzas de Madero, pero lo hizo prisionero tras aliarse con Victoriano Huerta; fue quien seleccionó a los que asesinaron al presidente y al vicepresidente, recibiendo como premio el ascenso a general de división, ordenado por Huerta, dice la historia.

Personas longevas de Jicaltepec, que vivieron aquella época, platicaban que el general Guadalupe Sánchez llegó al pueblo en pelo y en calzones a refugiarse tras ocurrida la matazón de Mafafas, al igual que otros elementos del ejército que se repusieron en ese pueblo, entonces cabecera municipal de Nautla.

Truncadas las intenciones de ser presidente de la República, Félix Díaz fue enjuiciado. Le perdonaron la vida pero fue desterrado. Con el tiempo regresó cuando “muerto el señor Carranza y establecido el gobierno provisional del señor Adolfo de la Huerta, éste se preocupó primeramente por la pacificación de la República”. “El zapatismo se había rendido primero, Francisco Villa hizo lo mismo en Sabinas, Coahuila, en el mes de junio; solo faltaba el jefe Revolucionario, y éste era Félix Díaz, que operaba en el estado de Veracruz”.

“Después de varias pláticas para su rendición, por conducto de algunos emisarios, el general Díaz acepta una entrevista con el general Guadalupe Sánchez, la cual se lleva a cabo en una hacienda conocida con el nombre de “La Perseverancia”. Lo hace prisionero.

“Se dice que el general Díaz había sido aprehendido; que no aceptaba las proposiciones para salir del país; que se le obligaba a expatriarse, dando motivo para que su caso, discutido acaloradamente en la Cámara de Diputados, y que se pidiera que fuera pasado por las armas”

“El general Díaz fue trasladado de Martínez de la Torre al puerto de Veracruz”. Negó todos los cargos que le hicieron. Finalmente sus tropas fueron licenciadas y abandonó el país en octubre de 1920. Años más tarde volvió y se radicó en el estado de Veracruz, donde murió olvidado y pobre, asientan en su publicación histórica los Hermanos Casasola.

No se sabe donde vivió y falleció (tampoco la fecha) el “sobrino de su tío”, como le decían los periódicos en aquel tiempo.

Por lo que toca al general Guadalupe Sánchez, éste traicionó a Carranza y de alguna manera fue copartícipe de su asesinato en Tlaxcalantongo. También siendo jefe de las operaciones militares en Veracruz traicionó al entonces gobernador, coronel Adalberto Tejeda, aliándose con Manuel Parra, de la “Mano Negra”, y con los latifundistas y hacenderos, en apoyo a Plutarco Elías Calles, enemigo de la causa agraria y del sindicalismo.

El dueño de la hacienda “Perseverancia” se la había facilitado al general Sánchez para que operara en ella en los años veinte. En Martínez de la Torre fue un cacique que hasta trató de imponer un presidente municipal con la fuerza de las armas, pero el pueblo y el gobierno no se lo permitieron.


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