Hora cero

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La jubilación del presidente

Luis Alberto Romero

Antes de su café, casi al terminar la conferencia mañanera de este jueves 11 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que en 2024 se va a “La Chingada”. Sí, a su rancho en el municipio de Palenque, Chiapas, una demarcación en donde dicho sea de paso, la federación invierte más de 112 millones de pesos para rehabilitar áreas verdes, una ciclovía, espacios comunitarios y hasta una estación del Tren Maya.

“Si el pueblo lo decide y el Creador lo permite, yo estoy hasta el 24 y me jubilo, ahí sí a Palenque. Pero jubilar es no volver a participar en nada, no opinar”. Para dar este paso, para abandonar el poder que con tanto ahínco buscó, lo dijo el mandatario nacional se prepara hasta psicológicamente, “ya tomé la decisión que, para alejarme por completo, voy a escribir, tengo un libro que quiero hacer, pendiente, sobre el pensamiento conservador en México”.

Pero lo relevante de la declaración mañanera de Andrés Manuel López Obrador, un gobernante de viejo cuño, al estilo del echeverrismo en el país o del fidelato en Veracruz, con un ejercicio del poder omnímodo, absoluto, total, en donde ni la Auditoría Superior de la Federación le puede contradecir “sus datos”, es que lanzó señas del “relevo generacional”, resucitando la práctica del “tapado” del viejo régimen o del periodo neoliberal como él lo llama.

“Pero estoy muy contento, muy contento, porque hay relevo, porque es de la generación que sigue, no sé si me explico. O sea, yo tengo 67, de 50 para arriba incluso hay mujeres y hombres. Se van a enojar los adversarios, pero la verdad, la verdad, sí hay relevo de este lado, ellos tienen problema, nosotros no, es un abanico”.

—Nombres, le lanzó el reportero. “Ya vamos a hablar, si todavía falta”, contestó López Obrador.

Antes, dijo que la “transformación” no termina con su persona y desgranó su plan de vida jubilatoria, porque según sus cuentas, aunque se sabe que en los últimos años declaró en ceros al Servicio de Administración Tributaria, le toca un poco de pensión.

“Entonces, me alejo por completo y ese libro me va a llevar como tres años, entonces ahí voy a estar ocupado. Creo que voy a tener mi pensión, porque ya voy a completar más de 20 años. Estuve como cinco o seis años en el INI, tengo mis comprobantes de que pagué al Issste mis cuotas; luego estuve como cinco años en el INCO, Instituto Nacional del Consumidor, también pagué mis cuotas, ahí ya son como 10, 11 años; luego fui jefe de Gobierno, también pagué mis cuotas, como cinco; y el tiempo que voy a estar acá, que va a ser como 20”.

“Entonces ya me va a alcanzar, porque la vida en Palenque no es muy cara, además Beatriz ya tiene su trabajo. Entonces, voy a dedicarme a eso, a escribir.

Con todo respeto y cariño, no voy a estar recibiendo a nadie que tenga que ver con la política, ya no voy a meterme en nada”.

Así como lo lee. Con su pensión de años trabajados, no con pensión presidencial, porque esa ya la abolió y con el sueldo de la señora Beatriz Gutiérrez Müller, quien recientemente fue incluida como investigadora nivel 1, en el Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y escribiendo, alejado de la política, se la pasará el jubilado presidente López Obrador.

“Ya es la hora del café con leche. Nos vemos mañana. Adiós, adiós”, concluyó el jefe de las instituciones del país. @luisromero85


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