Mesa de redacción

Comparte

Promesas electorales

Enrique Yasser Pompeyo

Un político llega a un pueblo en el campo, la gente se acerca y le dice:
– Señor, tenemos dos grandes problemas aquí.
– ¿Cuál es el primero?
– No tenemos doctor.
El político saca su teléfono celular, camina hablando, regresa y dice:
– ¡Listo! Un médico llega mañana. ¿Cuál es el segundo problema?
– No hay red celular acá.

Lo anterior ilustra lo que ocurre en cada campaña. Como prometer no empobrece, los candidatos reparten promesas a diestra y siniestra.

Pero, para quienes actualmente tienen licencia como legisladores o presidentes municipales y serán candidatos a diputados o alcaldes, el escenario se les complicará a algunos.

Hoy que buscan utilizar sus actuales cargos como trampolín para saltar a otro, se toparán con ciudadanos que creyeron en ellos y no les cumplieron.

Por ejemplo, hay diputados que buscan ser alcaldes, pero nunca regresaron a su distrito. ¿Qué les dirán a los habitantes que confiaron en ellos? ¿Con qué cara volverán a pedir el voto a los veracruzanos?

Si como legisladores nada hicieron por sus distritos, ¿qué se espera que hagan como presidentes municipales?

Ya nadie les cree a los políticos que hacen castillos en el aire; ya no deslumbran las promesas porque son sinónimos de mentiras.

El abuso en los discursos adornados, aderezados, sólo ha provocado desencanto, frustración, molestia y protestas generalizadas.

Hoy, quienes aspiran a ocupar un cargo de elección popular, deben hacer campaña a través de otros recursos que convenzan a los electores y, lo más importante, que construyan puentes de confianza.

Se debe dejar ya el ilusionismo electoral. Si bien el carisma, la preparación y la empatía son factores valiosos, es más importante un elemento que en política es impopular: las obligaciones. ¿Quién le entrará?

enriquepompeyo@hotmail.com


Comparte