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El drama de la migración y los “rescates humanitarios”

Luis Alberto Romero

Diez mil 400 veracruzanos fueron deportados de Estados Unidos a tierras jarochas en 2020.

En 2019 la cifra llegó a 12 mil repatriaciones. Los datos, proporcionados por el Director de Atención a Migrantes de la Secretaría de Gobierno, Carlos Enrique Escalante Igual, revelan la política de contención de migrantes en Estados Unidos.

Las deportaciones no han sido voluntarias, ha dicho el funcionario, sino como parte de una estrategia de las autoridades norteamericanas. Los veracruzanos que han emigrado en los últimos años han sido de los municipios de Coatzacoalcos, Tierra Blanca, Córdoba, Orizaba, Xalapa, Misantla, Yecuatla y Martínez de la Torre.

Otro dato: entre los repatriados hay muchos menores de edad. De enero a septiembre de 2020 se registraron 439 casos, 411 de ellos con edades que van de los 12 a los 17 años; y en 28 casos son niños menores de 12.

En 2020, seis veracruzanos —cuatro del puerto de Veracruz, uno de Tlalixcoyan y uno más de San Andrés Tuxtla— regresaron en urnas, víctimas de COVID-19, aunque la cifra de fallecidos por este mal ha sido mayor.

Hace algunos días, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó que en los dos primeros meses del 2021, Estados Unidos repatrió a mil 406 veracruzanos que se encontraban en la Unión Americana, convirtiendo a Veracruz en el séptimo lugar nacional con el mayor número de repatriaciones.

La cifra nacional fue de 24 mil 788 repatriaciones de connacionales. De entre ellos, 3 mil 320 eran menores de edad, y 204 eran menores veracruzanos, cuyas edades están entre 12 y 17 años.

Esta política de contención a migrantes también se aplica en territorio mexicano y naturalmente en Veracruz. Así lo ha evidenciado la Secretaría de Seguridad Pública con sus comunicados de “rescates humanitarios”.

Hace apenas unos días, la dependencia estatal informó que rescató a 85 migrantes de Guatemala, Honduras y El Salvador, entre los cuales se encontraban 26 menores, en eventos ocurridos en Agua Dulce, Coatzacoalcos y Las Choapas.

El 20 de abril, la SSP dio a conocer el rescate de 71 migrantes de Cuba, Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador, de los cuales 27 son menores, en los municipios de Agua Dulce, Cosoleacaque y Las Choapas.

El funcionario dijo que del 16 al 19 de abril, en el marco del Operativo Coordinado Interestatal Veracruz-Tabasco, elementos de la Policía Estatal, en coordinación con Fuerza Civil, Guardia Nacional, Policía Estatal de Tabasco e Instituto Nacional de Migración (INM), ubicaron a 45 migrantes en el filtro de inspección instalado sobre la carretera federal 180, Coatzacoalcos – Villahermosa, a la altura del Puente Tonalá, en las inmediaciones de Agua Dulce.

Y así, una gran cantidad de comunicados se refirieron a estos “rescates humanitarios”.

El 1 de abril pasado, en un comunicado conjunto, los obispos de las diócesis ubicadas en la frontera entre Estados Unidos y México se refirieron al drama que enfrentan los migrantes. “Para la mayoría de ellos, la decisión de migrar no está motivada por la indiferencia hacia su patria o la búsqueda de prosperidad económica; es una cuestión de vida o muerte. La situación es aún más difícil para los niños”, expresaron.

“Desafíos como estos requieren soluciones humanitarias. Sin duda, las naciones tienen derecho a mantener sus fronteras. Esto es vital para su soberanía y su autodeterminación. Al mismo tiempo, todas las naciones comparten la responsabilidad de preservar la vida humana y proporcionar una inmigración segura, ordenada y humana, incluido el derecho de asilo”, indicaron.

El pasado domingo 25, la Federación Mexicana de Organismos Públicos de Derechos Humanos (FMOPDH), en un comunicado que la CNDH subió a su página web, dijo que urge construir compromisos regionales, desde la mirada local, para atender y proteger a las personas migrantes y refugiadas.

Destacó que en los últimos 20 años se han agudizado las denuncias de violaciones a derechos humanos contra la población en movilidad y puntualizó que la emergencia sanitaria por COVID-19 representa un escenario adverso para la integración de los migrantes en los países de acogida.

No hay en México, ni en Estados Unidos “soluciones humanitarias” al problema de la migración, por más discursos y peroratas políticas que se digan. La única política que existe es la de repatriación. Es decir, regresar a los migrantes a su país de origen y que ahí se las arreglen como puedan. Ni se ataca el origen de la migración ni se les da atención en los trayectos y menos en las redadas y detenciones. @luisromero85


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