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Cambios en las dirigencias

Enrique Yasser Pompeyo

En los últimos días se ha comentado en varios espacios informativos acerca del proceso de renovación que enfrentarán los partidos políticos estatales en Veracruz.

Destacan los tiempos de los que integraron las dos principales alianzas; la oficial, en la que participaron el Partido del Trabajo (PT), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y la opositora, del Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El primero que enfrentará su renovación, en parte presionado por los tiempos y otro tanto por su misma militancia es el PAN.

En el caso del PRI, como pasa cada elección de la última década, las diferentes voces que representan a los grupos políticos tradicionales ya pidieron públicamente la cabeza de Marlon Ramírez Marín por los malos resultados obtenidos.

El gran problema que enfrentan es que el otrora partidazo ha agotado su famosa “RENATA” o como se conoce entre la flota, la reserva nacional de talentos y no hay de quién echar mano, por lo que se ve y antoja complicado concretar el cambio, además de la resistencia del propio Ramírez Marín.

En el PVEM hay que esperar a ver qué dice el “tlatoani” Herrera Beltrán, aunque salieron bien librados, quizá no hay que cambiar nada.

Y en el PT, el líder eterno que logró colocar a su hijo en la alcaldía de Alto Lucero y a su hija en oficinas electorales no tiene competencia interna, así que no habrá quién pida su lugar.

En Morena no se requiere mover a Esteban Ramírez Zepeta porque es el “ganador”.

El caso del sol azteca es singular, quizá no especial, pero sí con factores singulares.

Por ejemplo, la dirigencia nacional del PRD no se renovará en breve al igual que la estatal, que están planteadas por lo menos hasta el 2023, ya que tanto Sergio Cadena Martínez como Jesús Zambrano llegaron en agosto de 2020.

Al menos por ahora tienen tiempo para evaluar los resultados, corregir errores y desarrollar un plan que les permita resurgir en corto plazo con opciones de ideas, con modelos de innovación, sin la presión de sus grupos internos exigiendo su renuncia.

Aunado a ello, de acuerdo a las últimas cifras computadas, están a punto de superar la última votación, la de 2018, en la que desde palacio de gobierno se presionó más para que el hijo del gobernador llegara al cargo, que apoyar las candidaturas del propio PRD.

Los números no son malos, falta oficializarlos; sin duda, son los que mejor salieron del lado opositor, no pierden en las cifras, sí en los municipios, pero ahora tendrán que trabajar para recuperar el terreno perdido.

enriquepompeyo@hotmail.com


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