Esténtor Político

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La austeridad de la 4T mata y genera más miseria
Miguel Ángel Casique Olivos
Los desastres naturales han rebasado la capacidad de atención del gobierno federal para los millones de damnificados que México tiene desde las inundaciones en Tabasco y, ahora, las más recientes en el Estado de México e Hidalgo; estos desastres, inevitables hasta cierto punto pero que se pudieron prevenir, se suman a los trágicos sucesos económicos, la mortandad que genera el Covid-19 y el lamentable incremento de las cifras de la pobreza mexicana.
El derroche del gasto público sigue bajo la tutela del presidente López Obrador, pero solo vemos tragedia por todos lados, desde el sur hasta el norte del país. En lo que va de su sexenio han renunciado y cambiado a tres secretarios de Hacienda: Carlos Urzúa, Arturo Herrera y Rogelio Ramírez; a pesar de ello, la política económica del país sigue sin cambiar pese al enorme desastre que se ha enfrentado con recursos mínimos, en parte porque las arcas de Hacienda se vaciaron en las elecciones pasadas y en las obras emblemáticas de la 4T.
Estando así las cosas, la política de austeridad republicana solo tiene un beneficiario: los megaproyectos de AMLO (Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía); mientras tanto el recorte presupuestal se sigue realizando, por tercer año consecutivo, al campo, a los organismos autónomos y a una serie de fideicomisos que se encaminar a la suerte que corrió el Fonden.
Tras unas cuantas semanas de que dos huracanes azotaran a México y que por su paso dejara a miles de damnificados, llega nuevamente la tragedia a dos estados del centro del país: Estado de México e Hidalgo. En las cuales las imágenes nos resultan impactantes por las enormes pérdidas materiales y humanas.
En Ecatepec, un municipio gobernado por Morena y uno de los 10 más grandes del país, los daños son incalculables y los apoyos nulos; incluso, se habla de que en decenas de colonias el agua sucia y estancada, más el lodo acumulado no han sido extraídos de las viviendas de miles de familias; mientras tanto, el soberbio alcalde Fernando Vilchis no se inmuta y sigue la misma línea de todos los alcaldes morenistas, ya sólo le falta decir que hará un «censo casa por casa y calle por calle».
Por esa razón a los afectados nos les quedó de otra, que protestar y exigir a la autoridad local, estatal y federal que se retirara el agua de sus casas: «tenemos 71 horas sin apoyo estatal, no hay solución a nuestras peticiones», decía una de las leyendas de pancartas que portaron los manifestantes de la autopista México-Pachuca.
En Hidalgo, el gobernador Omar Fayad, a pesar de ser de distinto partido, también sigue el mismo camino y le ha negado por mucho tiempo a los hidalguenses resolver las necesidades más elementales que todo mexicano tiene, como son los servicios básicos. Sin embargo, la tragedia también lo rebasó, pues en Tula, fuimos testigos de cómo en un hospital fallecieron 17 personas por la inundación y la evacuación del mismo. Las casas bajo el agua y las familias clamando ayuda.
El gobierno federal, como es vox populi, solo anunció un censo. ¿Cree usted, querido lector, que eso arreglará el problema? La respuesta es que no. Los damnificados no quieren un papel, quiere que los apoyen para poder subsistir, quieren un techo dónde dormir y buscan recuperar su pequeño patrimonio que hoy se ve perdido.
Sin embargo, ante el nulo apoyo de la Federación y el gobierno estatal, AMLO declara que se está apoyando como nunca a los damnificados y para reforzar, Laura Velázquez Alzúa, coordinadora nacional de Protección Civil, declaró ante la presión social por la eliminación del fideicomiso: “No necesitamos de ningún Fonden, estamos comprometidos a salvar vidas»; pero da la casualidad de que lo que hay son muertos y más muertos, damnificados y más damnificados. Justamente el Fonden fungía como un apoyo para todos los que sufrieran algún daño por desastre natural, pero «la austeridad» y la arrogancia y soberbia gubernamentales lo desaparecieron y hoy padecen las consecuencias.
En el proyecto de PEF 2022 vuelve el abuso presupuestal porque piden más dinero para lo proyectos de AMLO, pero para la pandemia y, ahora, los desastres naturales, solo queda un minúsculo apoyo monetario. Por esa misma austeridad millones de mexicanos peligran de quedar por completo en la miseria y en la pobreza. Algo que sólo cambiará cuando AMLO y sus políticas de gobierno concluyan y desaparezcan. A todos los mexicanos nos queda esta tarea, acabar con la 4T y su mal gobierno de falsa austeridad. Por el momento, querido lector, es todo.

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