UV, 25 años de conservar al manatí en el Sistema Lagunar de Alvarado

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Redacción Hora Cero

Bajo una temperatura que supera los 30 grados centígrados, Alejandro Palacios y Antonio Zamudio se turnan la conducción de la lancha que traslada a la delegación de la Universidad Veracruzana (UV) del puerto de Alvarado a Nacaxtle, localidad a la que sólo es posible acceder por vía acuática y en la que se llevará a cabo un festejo en el marco del Día Nacional del Manatí, celebrado en México, el 7 de septiembre.  

Con la seguridad que les brinda el amplio conocimiento que poseen del Sistema Lagunar de Alvarado (SLA) y con la experiencia que han adquirido al recorrerlo por décadas, atraviesan hábilmente las vastas poblaciones de lirio acuático que en verano obstruyen el trayecto de las pequeñas embarcaciones.  

Ambos pescadores subsisten de los recursos que les brindan los cuerpos de agua que componen el SLA y viven en la comunidad mencionada, en la que sólo existen siete casas habitadas por familias que desde hace un cuarto de siglo colaboran con la UV en la conservación del manatí antillano (Trichechus manatus manatus).  

La delegación universitaria es encabezada por Blanca Elizabeth Cortina Julio, del Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB), y Antonio Maruri García, de la Facultad de Biología, quienes van acompañados por jóvenes recién egresadas de esta entidad académica y un par de empresarios que apoyan la preservación del mamífero acuático. 

Los catedráticos llevan consigo ropa y juguetes para los habitantes de Nacaxtle, cuyos ingresos se han visto reducidos debido a la poca demanda de pescado durante la pandemia de Covid-19, ocasionada por el bajo aforo al sector restaurantero, uno de los bastiones económicos de la zona. 

 

El inicio 

Los trabajos de protección del manatí por parte de la UV en el SLA – incluido desde 2004 como un humedal de importancia internacional y sitio Ramsar– iniciaron a mediados de la década de 1990 con el proyecto denominado “Educación ambiental y conservación del manatí”, liderado por el académico Enrique Portilla Ochoa. 

Actualmente la casa de estudios trabaja con pescadores, amas de casa y niños de localidades de la región como Nacaxtle, Pajarillo y Costa de San Juan, a través del proyecto “Conservación y recuperación del manatí en el Sistema Lagunar de Alvarado”, a quienes imparten talleres de educación ambiental que han logrado que se involucren activamente en las tareas de protección a esta especie. 

Los pobladores de las localidades mencionadas integran un grupo local para la conservación del manatí, que cuenta con el apoyo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), y son los encargados de avisar a las autoridades gubernamentales o al personal de la UV cuando existe algún animal varado o herido.  

 

 

 

Trabajo conjunto  

Alejandro Palacios, quien sobrepasa las siete décadas de edad y es mejor conocido como “Don Tiolino”, afirma que con su trabajo en la región la UV ha logrado cambiar la mentalidad de los pobladores con respecto al manatí, ya que las personas que antes lo cazaban ahora apoyan en su protección, y los niños lo identifican y desde pequeños desean cuidarlo. 

El pescador, oriundo de la localidad Punta Tía Pancha, ubicada también en el municipio de Alvarado, destacó el gran apoyo que esta casa de estudios ha brindado a los habitantes de la región, pero sobre todo el respeto con el que se han conducido sus académicos, estudiantes e investigadores. 

El que los miembros de la Universidad no tan sólo enseñen sino aprendan de los pescadores e incluyan a sus familias en las labores de conservación ha representado una excelente estrategia, que ha logrado involucrar y entusiasmar a las amas de casa e incluso a la población infantil. 

Dentro de los trabajos que la UV ha implementado en pro de la conservación del manatí en el SLA, están talleres de capacitación en comercialización de artesanías elaboradas con lirio acuático y de elaboración de figuras de madera, además de organización de recorridos ecoturísticos en los que se muestra a los visitantes las bellezas naturales de la región.  

Gracias a gestiones universitarias, la localidad Nacaxtle cuenta con un centro de capitación que fue construido en 2011 con apoyo de la Conanp, en el que docentes, investigadores y estudiantes imparten pláticas de educación ambiental a visitantes y a habitantes de la zona.  

 

Juventino 

Antonio Zamudio, yerno de “Don Tiolino”, recuerda que la mañana del 21 de marzo de 2013, al salir a trabajar en compañía de otros pescadores, encontraron a una cría de manatí atrapada en un raicero del manglar, probablemente extraviada o abandonada por su mamá.  

Inmediatamente resguardaron al ejemplar que resultó ser un macho al que bautizaron como “Juventino” y contactaron a personal de la UV, la Profepa y del Acuario de Veracruz, para que apoyaran en su proceso de rehabilitación.  

Esta labor se prolongó a lo largo de tres años, en los que Juventino tuvo su lugar de residencia entre el Acuario de Veracruz y un corral acuático que se construyó en Nacaxtle, sitio en el que todos sus habitantes se turnaron su cuidado, liderados por Elsa Crisanto Hernández, ama de casa que radica de la localidad.  

La presencia de Juventino revolucionó la vida de la comunidad, cuyos pobladores, liderados por la señora Elsa, se organizaban para alimentarlo y brindarle los estrictos cuidados que requería en su proceso de crecimiento.  

El manatí aprendió a identificarlos a todos, quienes sólo debían golpear levemente la superficie del agua para que saliera a alimentarse de la leche de soya que le ofrecían en un biberón. 

Elsa relató que mientras Juventino estuvo en el corral otros manatíes llegaron a visitarlo en muchas ocasiones, y comparte que el día que lo liberaron todos los habitantes de Nacaxtle sintieron algo de tristeza, ya que por tres años había formado parte de la vida diaria del lugar.  

 

 

UV, inspiración para las nuevas generaciones 

La constante presencia de la UV en las comunidades del SLA durante más de un cuarto de siglo ha permeado de manera positiva entre los habitantes jóvenes, quienes comienzan a ver a la educación superior como una opción real en sus vidas.  

Brayan Zamudio Palacios, joven de 19 años que colaboró en los cuidados de Juventino, tuvo la oportunidad de exponer ante sus compañeros de preparatoria los pormenores de esta hermosa experiencia, además de detalles técnicos como la forma de realizar la toma de muestras de sangre y orina a este mamífero. 

Aunque por el momento trabaja en las actividades de pesca con sus familiares, tiene pensado formarse en el Heroico Colegio Militar de México.  

Kevin Zamudio Palacios, niño de 12 años que acaba de ingresar a la escuela secundaria y apoyó en la crianza de Juventino cuando era muy pequeño, aseguró que el manatí es su animal favorito ya que es una especie que pese a tener mucha fuerza nunca le hace daño a nadie.  

Mencionó que le agrada mucho convivir con los estudiantes de la UV cuando visitan su comunidad, y compartió que al terminar el bachillerato le gustaría estudiar alguna carrera universitaria relacionada con la robótica; se mostró entusiasmado por visitar el Instituto de Investigaciones en Inteligencia Artificial de la casa de estudios estatal y conocer las actividades que allí se llevan a cabo.  


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