En prisión con sus madres, 25 niños veracruzanos

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Francisco De Luna /
Xalapa, Ver.-En los penales del estado de Veracruz hay 25 niños prisioneros con sus madres. Actualmente es la cifra oficial que dio a conocer la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
Estos menores de edad, nacieron en la cárcel y viven con sus mamás pero con base a un modelo de atención especializada para lograr su desarrollo integral durante la primera infancia.
“Tenemos una atención especial, hay psicólogos, doctores, tenemos una sección sólo para ellos”, informó el titular de la SSP, Hugo Gutiérrez Maldonado, durante la entrevista en la ciudad de Xalapa.
De manera reciente en Coatzacoalcos, al sur de la entidad veracruzana, fue inaugurada un salón de juegos, mientras que en Amatlán de los Reyes, está por concluirse el penal femenil, donde las mujeres que deseen ser trasladadas hacia este centro penitenciario lo podrán hacer.
Los niños en prisión de manera permanente y sólo persisten en compañía de sus mamás hasta que cumplen los tres años de edad.
“Ellos van creciendo, ellos no comprenden el porqué la mamá está en ese lugar y porqué está encerrada, entonces nosotros tenemos que checar esa situación y que los niños no crezcan con algún daño psicológico”.
De acuerdo con los datos de la Organización No Gubernamental (ONG) “Reinserta”, en México existen 700 niños, entre ellos niñas que nacen y viven en prisión hasta los tres años de vida.
Y detalla lo siguiente de acuerdo con las edades:
DE 0 A 2 AÑOS
Las mujeres que quedan embarazadas durante su condena en prisión, tienen el derecho de vivir con sus hijos hasta que cumplen los 6 años. Durante ese tiempo los niños crecen al cobijo de su madre, pero en un entorno poco favorable para su desarrollo físico y emocional. Violencia, estrés e inseguridad es el ambiente común de la prisión.
DE 2 A 3 AÑOS
Es difícil ver a estos niños y niñas socializando con otros niños. La mayoría del tiempo tienen que pasarlo al lado de sus madres. De vez en cuando algunos de ellos salen por el fin de semana para visitar a sus familiares, luego regresan con su madre a prisión. Otros nunca han tenido la posibilidad de salir.
DE 3 A 4 AÑOS
Aunque ningún niño que viva en la cárcel puede ser tocado o registrado por los guardias, existen otras actividades que ponen en riesgo su integridad, por ejemplo, deben permanecer con su madre todo el tiempo, incluyendo los días de visitas conyugales.
A LOS 5 AÑOS
Después de que la cárcel ha sido el hogar de los niños invisibles, cuando cumplen 5 años y 11 meses, deben enfrentarse a una nueva realidad, abandonar la prisión y a su madre


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