Hora cero

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El caso de Fidel «N»

Luis Alberto Romero

Este lunes trascendió la captura del empresario y ex diputado federal Fidel «N», quien fuera propietario del club Tiburones Rojos de Veracruz, desafiliado por la asamblea de dueños en 2019.

Diversos medios informativos han consignado la presunta detención del empresario orizabeño, quien enfrentaba denuncias del gobierno veracruzano, de la televisora con la que tenía contrato e incluso de jugadores cuya carta pertenecía al club.

La historia del ex diputado federal priista es una cadena de escándalos y conflictos. El equipo se vio envuelto en un problema tras otro, hasta que en diciembre de 2019 fue desafiliado de la Primera División Profesional de Futbol, por lo que ni siquiera pudo terminar el torneo de clausura.

Los dueños de los equipos consideraron que la situación del Veracruz era insostenible por todos los problemas que arrastraba la empresa deportiva.

Cuando no era la racha larguísima sin victoria, eran los adeudos con jugadores o los vicios administrativos como el relacionado a los dobles contratos de futbolistas; el caso es que los Tiburones dieron pena en su última etapa como escuadra profesional.

Ante todos los problemas que enfrentaba su empresa, asumió un actitud pendenciera y de franco reto a la Federación Mexicana de Futbol y al gobierno estatal. El empresario se peleó con todos y ya se veía venir cómo podrían terminar las cosas para su causa.

En su defensa, podríamos decir que Fidel «N» llegó a Veracruz con la franquicia de La Piedad, que logró ascender al máximo circuito, sin deudas; el problema fue que una vez que llegó a su nueva plaza, fue obligado a reconocer y pagar lo que debían las dos anteriores administraciones de los Tiburones; es decir, Mohamed Morales Álvarez y Rafael Herrerías; algo así como 15 millones de dólares.

Se convirtió en un personaje no grato para la Federación; algo así como el invitado indeseable al que todos querían echar de la fiesta. Lo lograron; primero le impidieron vender o comprar jugadores; y compitió con un cuadro que daba pena ajena en lo futbolístico; operó con sentencias en contra en instancias internacionales por el no pago de adeudos por transferencias de jugadores extranjeros; y saltó a la fama con escándalos como la agresión al árbitro Edgardo Codesal.

Así terminó su aventura como empresario del futbol.

Por cierto, en el proceso electoral del presente año, buscó la postulación del PRI para la diputación federal por el distrito de Orizaba, pero el alcalde Igor Rojí ganó la candidatura y con ello se canceló su posibilidad del fuero.

Habría que decir que desde principios de 2019 circuló la versión de que Fidel «N» Grajales ya no contaba con capacidad financiera para sostener al equipo; dichas especulaciones se fortalecieron cuando dejó de cubrir con puntualidad los pagos a los jugadores.

Posterior a su desafiliación, el empresario emprendió una batalla legal contra la Liga MX y abrió varios flancos, como las denuncias del gobierno y de la empresa televisora que transmitía los partidos del equipo. Parece que no salió bien librado y este lunes finalmente fue detenido por la Policía Ministerial. Veremos cómo sale de esto. @luisromero85


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