México tiene como prioridad reducir el embarazo en menores de edad

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José Luis Couttolenc / Comunicación UV

Uno de los ejes prioritarios en el panorama de la salud reproductiva en México es la atención al embarazo en adolescentes, en donde nuestro país se fijó como meta disminuir el embarazo no intencionado en niñas menores, en un rango de 10 a 14 años, expresó Karla Berdichevsky Feldman, directora general del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva. 

La funcionaria federal participó el jueves 23 de septiembre en el primer día de actividades del 3er Congreso Universitario de Salud Sexual y Reproductiva con perspectiva de género, en el que ofreció la conferencia magistral “El estado actual de la salud reproductiva en México”. 

En el evento académico, organizado por la Clínica Universitaria de Salud Reproductiva y Sexual de la Universidad Veracruzana, la experta en diseño de programas y políticas de salud expuso que a nivel mundial un promedio de 21 millones de adolescentes de entre 15 a 19 años de edad presentan un embarazo, de los cuales 12 millones de ellas llegan al nacimiento. 

Precisó que en nuestro país la mitad de los embarazos de ese grupo de adolescentes no son intencionados, y están vinculados a persistentes barreras socioculturales, económicas y geográficas que limitan el acceso a procesos de información, consejería y uso de métodos anticonceptivos eficaces y seguros para una toma de decisión empoderada y de control sobre sus propios cuerpos. 

Berdichevsky Feldman enmarcó su presentación en los compromisos que tienen en el centro a su cargo para diseñar e implementar programas de prevención y atención, fortaleciendo el respeto a la autonomía sobre el propio cuerpo y la toma de decisiones libre, informada y responsable de todas las personas en México, particularmente por grupos que han sido invisibilizados como la población adolescente, la comunidad LGBTTTI y personas con discapacidad. 

Las políticas públicas diseñadas, dijo, están basadas en evidencia científica, recomendaciones internacionales y con enfoque de derechos humanos para garantizar los derechos sexuales y reproductivos. 

Explicó que el programa de acción específico está conformado por seis pilares: Salud sexual y reproductiva de los adolescentes; Anticoncepción; Salud materna; Salud perinatal; Aborto seguro y Violencia de género y sexual. Cada uno de ellos interactúa con otros temas de salud sexual y reproductiva comprendidos en programas paralelos. 

Además, expuso que el 75 por ciento de muertes maternas en el mundo se deben a complicaciones de hemorragias obstétricas y enfermedades hipertensivas (preeclampsia y eclampsia), infecciones y abortos inseguros, cuya solución sanitaria es la prevención y tratamiento de las complicaciones, lo cual consideró accesible y lamentó que se agudicen durante el proceso del embarazo, el momento del parto o en el puerperio inmediato. 

Por lo anterior, dijo que en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio México se comprometió a reducir el 75 por ciento de la razón de muerte materna de 1990 a 2015, meta que no se cumplió, por lo que se replanteó como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

La Directora General del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva dio a conocer también que el panorama epidemiológico de razón de muerte materna ha sido afectado de manera importante por la pandemia de SARS-CoV-2, que hasta la semana epidemiológica 52 acumuló muertes maternas por Covid-19, puesto que la mujer embarazada tiene riesgo mayor de desarrollar formas graves de la enfermedad, siendo hospitalizadas, ingresadas a áreas de terapia intensiva, hasta requerir ventilación mecánica, riesgo que se acumula hacia el segundo trimestre del embarazo. 

Los índices de muerte materna son analizados también a la luz del estatus vacunal de la embarazada, identificándose que los fallecimientos por Covid-19 ocurren en embarazadas recientemente y en mujeres que no contaban con el esquema completo de vacunación. 

Para cerrar su participación, Karla Berdichevsky dijo que para avanzar en el estado actual de la salud sexual y reproductiva en México se deben formar profesionales de la salud con perspectiva de derecho, enfoque de género e interculturalidad; recolectar, producir y analizar información desagregada en salud; evaluar las políticas públicas y estrategias implementadas; fortalecer las redes intersectoriales; fomentar la participación entre gobierno, instituciones académicas, sociedad civil y población usuaria de los servicios. 


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