Al pie de la letra

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SCHERER: DEL EDÉN AL COSMOS

 

Raymundo Jiménez

Además del paisanaje y de la añeja amistad y lealtad que el ex gobernador tabasqueño Adán Augusto López Hernández le profesa al presidente Andrés Manuel López Obrador, entre ambos existe un valor común que les une más todavía: el de la honestidad, el cual resaltó este miércoles el flamante secretario de Gobernación durante en su comparecencia ante el Senado de la República, cuando la vicecoordinadora del grupo legislativo del PAN, Kenia López Rabadán, le obsequió una detector de mentiras “para que no lo engañe (AMLO) como engañó a 30 millones de mexicanos”.

En su turno, el ex mandatario de Tabasco le respondió a la senadora panista: “Soy parte de un gobierno que no acepta regalos y canonjías”. Para entonces, sin aspavientos, el titular de la Segob ya le había regresado a la legisladora albiazul el aparato con un asistente que se lo llevó hasta su escaño.

Este hecho anecdótico viene a reforzar la versión que circula en la élite obradorista acerca del verdadero trasfondo sobre la renuncia de Julio Scherer Ibarra a la Consejería Jurídica de la Presidencia, pues aunque López Obrador le dio una digna despedida pública –al invitarlo todavía el 1 de septiembre a la ceremonia donde dio un mensaje por su tercer informe de gobierno, y luego, al día siguiente, a la conferencia de prensa en Palacio Nacional donde expresó que “Julio es como mi hermano, nos ha ayudado mucho, él es parte de este proceso de transformación”–, lo cierto es que el hijo del extinto periodista Julio Scherer García, fundador de la revista Proceso, terminó expulsado del edén, ya que el mismo mandatario anunció que dejaba el cargo para “reincorporarse a sus actividades de abogado”, no obstante haberle reconocido que “en el tiempo que se desempeñó como consejero, se hizo cargo de elaborar las iniciativas de reforma a la Constitución para ajustar el marco jurídico a nuestro proyecto de transformación”.

Casualmente el diario La Jornada, el periódico más afín al obradorismo, publicó en su edición impresa de este miércoles, un amplio y detallado texto reportaje sobre las asignaciones directas y opacidad oficial en la compra de alimentos, las cuales el Presidente había ordenado investigar desde febrero de 2019, recién iniciada su administración.

El artículo, firmado por la reportera Dora Villanueva, señala que no obstante la instrucción del mandatario, entre 2019 y 2021 el Corporativo Cosmos, propiedad de los hermanos Jorge y Elías Landsmanas Dymensztejn, ha recibido de la Federación mil 421 millones de pesos por 74 contratos, de los cuales más de la mitad se le otorgaron por asignación directa para proveer de alimentos y víveres a hospitales, reclusorios federales, casas hogar del DIF y a los empleados de la Guardia Nacional, entre otras dependencias federales.

Pero también, en estos dos últimos años, las empresas de este corporativo han recibido contratos por 15 mil 85 millones de pesos de los gobiernos de Ciudad de México y de 17 estados, entre ellos Veracruz, donde Scherer fue coordinador de la campaña presidencial de AMLO en 2018.

¿De dónde le viene tanto poder a este grupo empresarial, tan favorecido también por los últimos tres gobiernos neoliberales del PAN y PRI? Las sospechas recaen precisamente en el influyente exconsejero jurídico de la Presidencia, quien coincidentemente fue abogado de La Cosmopolitana y de Productos Serel, empresas integrantes de Corporativo Kosmos.

A la empresa La Cosmopolitana se le atribuye haber entregado alimentos en mal estado que en total enfermaron de trastornos estomacales a 10 mil 806 internos de siete distintos penales federales. El caso más grave fue el del Centro Federal de Readaptación Social 5 Oriente, donde en un solo día se enfermó la mitad de la población, que es de 3 mil 300 internos. Pero ya desde el 25 de mayo de 2014 había sido responsabilizada también de una intoxicación masiva de 450 presos del Reclusorio Preventivo de Puente Grande, Jalisco. La Secretaría de Salud de esa entidad confirmó en aquella ocasión que los reclusos sufrieron vómito y diarrea por la intoxicación provocada por la bacteria salmonella SP, presente en un ceviche de soya servido por esta empresa que forma parte del Corporativo Kosmos.


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