Don Diego, el difícil oficio de embalsamar cuerpos

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Francisco De Luna /
Xalapa, Ver.-Para el señor Diego Carrasco Fernández, embalsamar niños es lo más difícil de su trabajo. Desde hace 40 años se dedica a esta labor, pero cuenta que jamás se acostumbrará a preparar los cuerpos de menores de edad.
“Ya un adulto, uno piensa o se imagina que ya vivió, ya gozó, ¿pero un niño? Es lo más doloroso. Y luego ver a la familia cómo está destrozada, cómo está dolida por la pérdida del bebé, del niño de 15 años”.
Los casos que más le han tocado, son niños que han fallecido por cáncer, “y duele que se vayan, pero dejan de sufrir”, dice el señor de casi 60 años de edad, entrevistado en su área de trabajo.
Don Diego trabaja en la funeraria “Tepeyac” ubicada en la colonia “Aguacatal” de la ciudad de Xalapa.
Narró que son tantos los muertos que ha embalsamado que el miedo para él ya es costumbre, así con voz casi baja detalla que ha llegado a ver sombras y objetos que se mueven.
Fue entrevistado en vísperas de Todos Santos, “a veces sientes que mueven las cosas, de repente se caen, no tenemos explicaciones y es que lo mismo sucede en el crematorio, así es como nos ha pasado”.
Diego se interesó por el embalsamamiento debido a que su hermana falleció siendo niña y quiso saber por qué murió y qué le había provocado la muerte “siempre quise saber qué es lo que le habían hecho o por qué le había hecho así como yo la vi (embalsamada) y con el tiempo ya aprendí”
Embalsamar cuerpos consiste en preparar los cuerpos para que no se descompongan en pocas horas y dé suficiente tiempo a los familiares poder velarlo durante dos días hasta llevarlos a la sepultura.
Contó que se desinfecta el cadáver. Y el embalsamado consiste en cambiar la sangre por el líquido a preparar que conserve el cuerpo. Son bañados. Si se trata de un hombre es rasurado, para darle estética y si es mujer “así se deja, pero es maquillada cuando está en el ataúd”.


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