Alumno UV estudia impacto del consumo de tapirira mexicana Marchand

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Redacción Hora Cero

La tapirira mexicana Marchand es una planta de la familia Anacardiaceae, cuyo consumo suele acostumbrarse en el centro del estado de Veracruz, especialmente en la región de Coatepec, por su alto contenido en ácidos grasos similar a la nuez de macadamia; sin embargo, los efectos benéficos o nocivos que pudiera generar en el organismo humano aún se desconocen.

Razón por la cual Leonardo Díaz Sánchez, estudiante del Doctorado en Biología Integrativa, adscrito al Instituto de Investigaciones Biológicas (IIB) de la Universidad Veracruzana (UV), realiza un estudio enfocado en evaluar los órganos y determinar algún efecto negativo a través de modelos de ratas Wistar.

El estudio se denomina “Efectos de la administración del aceite de la semilla de tapirira mexicana sobre el metabolismo de la rata Wistar”, y a la fecha no hay ningún artículo o estudio que aborde esta temática.

Bajo la dirección de María del Socorro Herrera Meza, investigadora del IIB, y la asesoría histopatológica de Daniel Hernández Baltazar, investigador del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) adscrito al Instituto de Neuroetología UV, el estudiante busca ser pionero en la identificación de algún efecto y, en caso de no haberlo, proponer a la tapirira mexicana como un suplemento alimenticio.

“Si se llegara a demostrar que es buena competiría con la nuez de macadamia, la cual tiene un alto costo.”

Su gusto siempre ha sido trabajar con alimentos y su efecto en el organismo, principalmente le atrae lo relacionado con el intestino delgado; “me gusta su estructura, es muy interesante y quiero seguir sobre esta línea de investigación”.

El ingeniero en biotecnología, egresado de la Facultad de Ciencias Químicas región Orizaba-Córdoba y de la Maestría en Ciencias Biológicas, comentó que esta especie de planta es endémica de México y América Central.

En nuestro país esta oleaginosa (porque de su semilla o fruto se extrae aceite) rica en Omega 6 se encuentra distribuida en la zona de Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Puebla y Veracruz.

Como alumno recién ingresado al Doctorado en Biología Integrativa, espera algún día demostrar que la planta es o no nociva para la salud. Al momento, existen registros de que se consume como una botana o para satisfacer momentáneamente el hambre.

Si fuera tóxica habría una afectación al intestino delgado y una degradación del órgano, por lo que “se verían opciones para advertir a la población sobre su consumo”.

Por ejemplo, en la rata Wistar podría observarse letargo, somnolencia, convulsión y vómitos, todo ello asociado directamente al hígado, páncreas e intestino delgado.

“Si en los primeros días se detecta que el animal padece somnolencia o que de la nada presenta falta de movilidad, se puede atribuir que hay un efecto negativo hacia la salud del animal.”

Leonardo Díaz comentó que el inicio de las pruebas del experimento será en agosto del presente año, y en octubre pretende arrancar directamente con las fases de alimentación.

El experimento tendrá una duración aproximada de 21 semanas, periodo en el cual espera establecer un diagnóstico de daño crónico y poderlo evaluar, en caso de que llegara a presentarse.

Para ello, empleará ratas recién destetadas a las que alimentará y suministrará ciertas dosis del aceite de tapirira para representar un consumo normal y otro elevado.

También, de manera tentativa analizará el DHA (ácido docosahexaenoico), encargado del desarrollo cerebral, pues en México los recién nacidos tienen un consumo mínimo.

“Para no desviarnos mucho del tema central, como una parte de la investigación analizaremos el cerebro porque creemos que sería importante verificar de una vez si hay algún aumento en peso graso.”

Después, se estudiarán todos los órganos del modelo murino de manera macroscópica para así apreciar algún cambio de forma, color o una cobertura de grasa mayor. Finalmente, se enfocará en el intestino delgado e hígado.

Para reforzar la parte práctica, Díaz Sánchez, originario de Córdoba, Veracruz, participó del 7 al 26 de marzo en un curso de análisis histoquímicos, en el Instituto de Neuroetología de la UV, y en una estancia en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”, de la Ciudad de México.

En este último y durante dos días intensivos se enfocó en la parte histológica, en el procesamiento de muestras y en otros aspectos propios de este campo de conocimiento y rama de la anatomía centrada en los tejidos animales y vegetales.

Por ello, aparte de la histología animal también hará una vegetal de la semilla para ver las diferentes cápsulas al interior de ellas, en donde se almacenan los lípidos, y la disposición de éstos.

Dentro de sus aspiraciones futuras, durante los cuatro años de formación doctoral, Leonardo se visualiza en una estancia en la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), donde hay un área de histología, y en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), sede Irapuato.

El joven estudiante reconoció el esfuerzo y dedicación de sus profesores que lo han formado en la UV, “siempre están enfocados en los estudiantes, buscan ayudarnos para que aprendamos más”.

Dijo sentirse agradecido con ellos y con esta casa de estudios por los beneficios recibidos en su caminar hacia la investigación, actividad a la que le gustaría dedicarse para motivar a otros estudiantes y generaciones a tomar esta ruta de conocimiento.

“Quiero ser una buena guía para alumnos en formación.”


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