Estudiante analiza modelos productivos cafetaleros de Cuba y México: UV

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Redacción Hora Cero

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) facilitaría que las producciones cafetaleras locales y regionales salten hacia el mercado internacional, consideró Guillermo Sierra Torres, estudiante del Doctorado en Historia y Estudios Regionales que imparte el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana. 

Como parte de sus tesis de doctorado, Guillermo Sierra desarrolla una investigación comparativa sobre los modelos productivos cafetaleros de Cuba y México, en el periodo 1958-1989. 

“Venía estudiando el tema de la economía pública del café en Cuba y me resultó interesante el caso de México, especialmente el de Veracruz, que fue uno de los grandes productores de café en el país. Terminé comparando ambos modelos en el periodo de economía de intervención del Estado”, abundó. 

A lo largo del recorte historiográfico que hace, el estudiante tiene el interés de conocer el destino de los productores después del colapso del mercado regulado por el Estado a partir de 1989 y con la apertura a un mercado no regulado. 

“Estoy interesado en el destino de los productores, cómo quedaron desprovistos de los apoyos del Estado y cuáles son las estrategias que alternan en México y Cuba, como las unidades productivas familiares.” 

Así como analizar la conformación de una política sólida sobre el café y la aparición de instituciones reguladoras entre el Estado y los productores, tal es el caso del Instituto Mexicano del Café en México. 

En Cuba hay una gran intervención del Estado a partir de la Revolución Cubana, ello llevó a la creación de organismos que tuvieran una relación directa con el fomento del café en el país. 

“El café tradicional que tienen México y Cuba ayuda a la protección del medio ambiente, porque es producido de manera que favorece los recursos forestales. Es una economía que puede traer muchos beneficios.” 

 Caso Misantla 

Guillermo Sierra mencionó que después del desplome del mercado del café, muchas comunidades optaron por abandonar las plantaciones y migrar. 

Uno de los casos estudiados es Misantla, donde los jóvenes migraron hacia Estados Unidos, lo interesante es que asumieron el compromiso con las unidades productivas familiares, lo que ha permitido un resurgimiento de la producción cafetalera. 

“Las remesas se convierten en un factor de desarrollo, han aparecido empresas microfamiliares que benefician la producción del café a nivel local.” 

Además, señaló, esta nueva generación de productores cafetaleros se involucra en toda la cadena; es decir, participan en la producción, el beneficio y la comercialización. 

Por último, consideró que el T-MEC facilitaría que pasaran de la comercialización local y regional hacia un mercado internacional, lo que favorecería directamente a los productores.


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