Pacto Yunes-Morena, traición al PAN y piedra en el cuello para la 4T/Columna invitada

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Don Rogaciano

Los panistas de doble moral, de ambigua y convenenciera visión juzgan las decisiones de los tribunales con doble óptica: si la decisión es favorable, hay aplicación de justicia, equitativa y expedita; pero si el fallo de los magistrados es contrario a sus intereses, entonces los togados son una recua de corruptos que ceden a los cañonazos financieros de sus adversarios.
Este es el sello distintivo del clan Yunes del Estero, acostumbrados distorsionar, difamar, calumniar a la menor provocación, siempre sedicentes poseedores de la verdad absoluta.
De ahí que la decisión de la Sala Superior del TEPJF, decantada por seis votos a favor por uno en contra de los siete notables del antiguo Tribunal Federal Electoral, sea festinada por este grupúsculo como una victoria de la democracia que le devuelve, revestida con barniz legaloide, la dirección del PAN estatal veracruzano a Federico Salomón e Indira Rosales, ambos lacayos yunistas, la dirección del CDE del PAN en Veracruz.
La última palabra del Poder Judicial trae un tufo irrespirable de conspiraciones, complots y pactos en lo oscuro con un grupo de la 4T que traiciona los ideales y la lucha de AMLO, desde la entrega de la alcaldía porteña a Patricia Lobeira, hasta la entrega sigilosa, amañada y a trasmano de los panistas, de la dirigencia estatal del blanquiazul.
Dicen que ninguna victoria es eterna, ni tampoco una derrota es para siempre. Los panistas del estero apestan, son repudiados por su costumbre de tomatodo, gandallas y arbitrarios.
Joaquín Guzmán Avilés tiene la razón histórica, le ganó en segunda vuelta al corrupto José de Jesús Mancha Alarcón, otro esbirro yunista que salió bravo para el billete; ahora los panistas elegirán al Chapito como su dirigente moral con miras al 2024.
Que los perros disfruten su victoria pírrica, conseguida a base de billetazos, la historia los juzgará más temprano que tarde. La base azul ya no los quiere, han volteado hacia otras opciones menos voraces, a los cuadros que formaron liderazgos desde abajo.
Y a los morenos que han firmado pactos inconfesables con los Yunes del Estero, más les valdría atarse una piedra al cuello y echarse al mar porque el clan es traicionero y convenenciero; más temprano que tarde se arrepentirán los morenos de aliarse con el diablo.
Este resultado no es decisivo ni una directriz inamovible para la selección de candidatos del PAN a la elección del 2024, año en que se renovará la gubernatura, el Congreso local en los 30 distritos electorales, senadurías y diputaciones federales.
Los Yunes intentarán, fieles a su estilo visceral y engañabobos, de asustar con el petate del muerto. No tienen el control ni dictarán candidaturas ante una militancia que ya despertó y ya se dio cuenta que sólo trabajan para su propio beneficio político y económico, en esta afán de llenarse las alforjas con las posiciones políticas y el dinero público.
“No pasarán”, como dice la estrofa de la Puerta de Alcalá
Al tiempo.


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