Aurora enseña natación a niños con discapacidad; también los “apadrina”

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Juan David Castilla

Aurora Guadalupe Rojas Ortigoza es instructora de natación y rehabilitación acuática en la Fundación Santiago Miranda Fernández y apadrina a niños con alguna discapacidad para que accedan a dichos servicios.

Ella es la promotora del proyecto “Padrinos por una vida más activa” que surgió en el municipio de Banderilla, una zona conurbada con Xalapa, donde arrancó con una población de infantes del Centro de Atención Múltiple (CAM).

Le entra el sentimiento y llora cuando recuerda los avances que lograron sus alumnos en tan solo un mes, pues ha sido muestra de su dedicación, perseverancia y la entrega de sus estudiantes.

“Se pensaba primero en un proyecto pequeño, de tres meses. Me doy cuenta de que nosotros en tres meses no íbamos a lograr nada, no íbamos a impactar de una manera positiva”, relata.

Para recaudar fondos, realizaban una campaña y vendían donas con causa, cuyos recursos eran destinados para ayudar a un mayor número de niñas y niños con discapacidad.

También se contaba con el apoyo de “padrinos”, quienes cubrían los costos de los trajes de baño, goggles, chanclas y pañales acuáticos, en algunos casos.

“Además los padrinos cubrían una parte del pago, una cuota, pero la otra parte la cubría la Fundación Santiago Miranda. Aquí se da, aparte de la gestion, la buena voluntad. Las cosas no pueden funcionar sin la sociedad civil, sin el municipio, el ayuntamiento de Banderilla, se responsabiliza, dona y dice: vamos con este proyecto”, expresa.

HABILIDAD INCLUSIVA

Aurora estudió una maestría en educación especial con enfoque inclusivo y logró conformar un grupo de 30 alumnos nadadores con distintas discapacidades, desde el trastorno del neurodesarrollo hasta discapacidades motoras.

“La verdad a veces acabamos muy agotados, la primera vez que tuvimos al grupo de siete niños con diferentes discapacidades fue algo impactante, estábamos acostumbrados a hacer el trabajo individual, entonces, nos sobrepasó todo”, indica.

En ese momento fue necesaria la participación de un mayor número de instructores o docentes con habilidades inclusivas.

“Les decía siempre a mis maestros: a partir de que se abre la puerta aquí no hay ninguna discapacidad, aquí no hay pobrecitos, aquí todos pueden moverse, por favor, si no se ponen ese chip no vamos a poder lograr absolutamente nada”, recuerda Rojas Ortigoza.

La especialista recibió niñas y niños que ni siquiera podían trabajar con los demás integrantes del grupo por dificultades en la adaptación acuática.

La natación es un deporte completo para cualquier persona desde los primeros meses de vida, ya que los beneficios son muchos y conocidos. Se ha convertido en una actividad muy aconsejable para los niños y niñas con el Trastorno del Espectro Autista (TEA). La práctica de la natación es una estimulación perfecta para el desarrollo psicomotor de los niños, y además favorece a la relajación y al bienestar del niño.

Otro aspecto importante es que el niño con autismo en estos momentos deportivos se encuentra en un entorno lúdico donde puede hacer ejercicio acuático, lo que mejora su estado anímico.

“Cuando el niño no hace algún ejercicio determinado no hay que enfadarse ni mucho menos con él, es posible que no haya entendido lo que debe hacer o simplemente que no sepa expresar en ese momento sus sentimientos hacia esa actividad”, consideran especialistas.

La alberca donde Aurora es instructora se llama “Gym Delfines” y se encuentra sobre la calle Cofre de Perote 23B, en la colonia José Cardel, en esta ciudad de Xalapa.


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