Nueve de cada diez pacientes de lupus son mujeres; doña Carmen lo sufre

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Juan David Castilla

A Carmen Martínez Enríquez le diagnosticaron lupus hace cuatro años, una enfermedad que ataca a todos sus órganos, como el corazón, pulmones, cerebro, hígado, páncreas, intestinos y hasta la piel o las uñas.

La mujer tenía 51 años cuando los médicos le dieron esa noticia que nunca pensó recibir. Desde que tenía apenas una década de años, comenzó a sentir los síntomas.

Era tan pequeña como para presentar con frecuencia dolor articular, fiebre, infecciones en garganta u orinarías, llagas en la boca y la caída del cabello, sin ninguna razón.

“No es una enfermedad nueva, la mayoría de los síntomas y problemas emocionales asociados con el lupus no son de origen psicológico, pero el paciente con lupus puede somatizar el estrés, es decir, que aunque no sea una enfermedad psicológica, el factor psicológico, estrés, puede afectar, empeorando los síntomas y acercarme a la muerte, esto no es un desorden, todo está en mi mente”, indica.

El 10 de mayo se conmemora el Día de la Concientización para las personas con lupus, cuya enfermedad ha sido reconocida por la Asociación Médica Americana como un mal que incapacita.

“Es una enfermedad que puede evitar que yo realice las actividades cotidianas más simples, por ejemplo, trabajar de tiempo completo, hay días que sí puedo trabajar bien todo el día, pero al otro día ya no me puedo levantar, tengo dolores, el eritema en la cara”, agrega.

Doña Carmen recuerda que el lupus también afecta de manera considerable a los riñones y muchos pacientes llegan a las listas médicas en espera de un trasplante.

Cuando la mujer empezaba a tener síntomas agudos, los médicos tardaron dos meses en brindarle el diagnóstico médico real.

“Lo que corresponde a enfermeras, médicos y reumatología, me han tocado buenos médicos, de ahí sí no me puedo quejar. Aunque hay casos en que tardan más tiempo en poderle dar un diagnóstico porque la situación puede ser más complicada”, refiere.

Se estima que nueve de cada diez personas con lupus son mujeres, como es el caso de Carmen Martínez Enríquez.

Ella vivió muchos años en Coatzacoalcos, donde era jefa de familia, pues se separó desde hace tiempo de su esposo. Era costurera y con su actividad sacó adelante a sus hijos, pero ahora ya no puede laborar por la enfermedad.


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