Investigadores UV trabajan para recuperar microcuenca de Naolinco

Comparte

Redacción Hora Cero

Un grupo interdisciplinario de investigadores de la Universidad Veracruzana (UV) desarrolla un proyecto de educación ambiental para la recuperación de la microcuenca de Naolinco, que registra índices de contaminación debido a que residuos de la actividad quesera (lactosuero) son vertidos en los cuerpos de agua de la región.

Gloria Elena Cruz Sánchez, directora del Instituto de Investigaciones en Educación (IIE), expuso a detalle el proyecto “La dimensión emocional en la recuperación del agua en Naolinco” en la Jornada de Psicología, Educación Ambiental y Sustentabilidad, organizada por la Facultad de Psicología.

Expresó que el trabajo se encuentra en su cuarta fase y está enfocado a los saberes que la gente posee, así como en incorporar cambios y acciones orientadas al rescate del patrimonio ecológico y manejo integral de la microcuenca, con base en lo que ya se conoce.

Los municipios contiguos de Naolinco y Miahuatlán enfrentan el problema social de contaminación y falta de agua; los investigadores universitarios plantean como posible solución el desarrollo de programas de educación ambiental a través de docentes de enseñanza básica (primaria) de ambos municipios, así como sensibilizando a la población sobre la importancia del papel de la educación en los procesos de recuperación y mejora ambiental.

Cruz Sánchez dijo que otro aspecto que se atiende es la afectación emocional por la carencia de agua, cuyo impacto se puede apreciar en depresión y tristeza, “ya que la falta de agua afecta no sólo en lo físico, sino también en lo emocional”.

Otra participante en la jornada fue Ana Cecilia Travieso Bello, integrante del cuerpo académico (CA) Gestión y Políticas Públicas Ambientales, quien se encuentra adscrita al programa educativo de Geografía de la Facultad de Economía.

Explicó cómo la percepción de las personas, principalmente habitantes de comunidades, puede afectar su capacidad de gestión del riesgo, la cual tiene dos elementos fundamentales: el peligro o amenaza –como un fenómeno perturbador (inundación o terremoto)–, y la vulnerabilidad –que es ya una construcción social–.

Refirió que muchas personas creen que el fenómeno es el que ocasiona el problema, por lo que no reconocen la vulnerabilidad, y consideran que no hay nada que hacer, entonces no se gestiona el riesgo y hay más desastres.

En contraparte, quienes consideran que el riesgo es un proceso de construcción social, reconocen esta vulnerabilidad y por consiguiente están psicológicamente mejor preparados para enfrentarlo, generar capacidades y tener una actitud positiva y proactiva para gestionar.

Destacó la importancia de que se proporcione información necesaria y clara a las personas, se les capacite y motive, a fin de propiciar el autocuidado y la autoprotección.

Juan Carlos Sandoval Rivera, investigador adscrito al IIE, desarrolló el tema “La práctica del cuidado”, refiriéndose de manera particular al proyecto CARE, surgido como un elemento de una pedagogía que propone una investigación educativa orientada hacia el cuidado.

CARE surgió como un acrónimo que refleja una ética de respeto inclusivo a través de la preocupación por los demás, siendo atento a las necesidades, mostrando respeto y comprometiéndose en acciones de aprendizaje para el bien común.

 


Comparte