Herbolaria de los Tének de Veracruz, un libro pensado en curar a las mujeres

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Redacción Hora Cero

 El libro Herbolaria de los Tének en Veracruz. Plantas utilizadas para las afecciones de la mujer, publicado por la Editorial de la Universidad Veracruzana (UV), es muy importante para la cultura del estado y del país, expresó Abigail Aguilar Contreras, creadora y fundadora del primer herbario de flora medicinal en México y América Latina y docente de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

El texto fue presentado el viernes 20 de mayo en el Auditorio “Alfonso Medellín Zenil” del Museo de Antropología de Xalapa (MAX), con la presencia de los autores: Leticia Cano Asseleih, Sonia Castro Guzmán y Odilón Sánchez Sánchez.

Comentaron el volumen, además de Abigail Aguilar, Sergio Avendaño Reyes, curador del Herbario XAL del Instituto de Ecología (Inecol); Javier Hirose López, profesor-investigador en la Universidad de Oriente y director regional Sur-Oriente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y Nelly Iveth del Ángel Flores, bisnieta de Antolina Esteban del Ángel, conocida en la comunidad de San Francisco como “Abuela Nina”.

“Es una maravilla tener esta publicación porque nos ofrece información sobre 26 especies de plantas medicinales para atender afecciones de la mujer, las cuales siempre han sido consideradas un tabú, por lo mismo es un libro importante para la cultura de Veracruz y del país”, dijo Abigail Aguilar.

Mencionó que son tres los puntos a destacar: la cosmovisión y su relación con las enfermedades; las denominaciones populares que hace a determinados padecimientos de la mujer, y que gracias al trabajo de Antolina Esteban la mayoría de los integrantes de la comunidad vinieron al mundo por medio de su práctica terapéutica como partera.

Los autores aclararon que del total de las plantas medicinales, tres son introducidas y el resto endémicas; sirven para 12 padecimientos de la mujer, entre ellas: caída de matriz, hemorragias menstruales, dolor menstrual, facilitar el parto, apoyar a la mujer cuando no puede dar a luz, e inducir la leche materna.

“Un punto interesante del libro es que no sólo describe la especie, también se muestran las referencias bibliográficas sobre la convalidación experimental de su uso médico popular, es decir, el trabajo fitoquímico y farmacológico.”

Agregó que los curanderos y las curanderas se forman por diversas causas: tuvieron una enfermedad muy grave y se aliviaron para poder curar; su abuela, tía o tío, les enseñaron a recolectar plantas medicinales; en sueños adquirieron los conocimientos, etcétera.

“Muchas de estas personas han sido nuestras maestras y maestros, son los que conocen la naturaleza, saben de animales, de arcillas y plantas medicinales, son ellos los sabios en la herbolaria mexicana.”

Sergio Avendaño dijo que la información integrada es resultado de muchos años de investigación y del conocimiento ancestral –cultivado y preservado– para tratar enfermedades de la mujer.

“El trabajo de un médico tradicional es relevante por la cantidad de conocimiento que ha reunido a lo largo de toda su vida y lo ha aplicado en pacientes, se trata de una labor exhaustiva. Además, ellos saben en qué momento y épocas administrar una planta medicinal, cuál es la dosis y cuáles son las especies que pueden combinarse.”

Javier Hirose mencionó: “Al preguntar a varios curanderos sobre el uso de las plantas medicinales, todos coincidieron en que la gente piensa que la planta los cura, pero en realidad es el espíritu de la planta, por eso se les debe pedir permiso para cortarlas y usarlas”.

En tanto, Nelly Iveth del Ángel habló de su abuela, la señora Antolina Esteban, quien es considerada abuela de todos los habitantes de la comunidad ya que los ayudó a nacer.

Contó que la abuela Nina adquirió los conocimientos de curandera a través de los sueños. Desde hace 50 años se dedica a curar, conoce de hierbas y su principal ingrediente –antes y después– es encomendarse a Dios.

“Es una curandera en toda la extensión de la palabra. En la comunidad hay una clasificación de médicos tradicionales: están los que conocen de hierbas, de recetar paracetamol e inyectar; los que conocen de medicina, pero la utilizan para el mal, y los que tienen conocimiento y poder para hacer muchas cosas, como la abuela Nina.”

Al evento concurrieron el secretario Ejecutivo del Consejo Interinstitucional Veracruzano de Educación (CIVE), Ernesto Efrén del Moral Ventura, y la subdirectora de Desarrollo Cultural del Instituto Veracruzano de Cultura (Ivec), Emelia Reyna Sánchez.

Por parte de la UV: Juan Ortiz Escamilla, director general de Investigaciones; Arturo Serrano Solís, director general del Área Académica de Ciencias Biológicas y Agropecuarias; Agustín del Moral Tejeda, director de la Editorial UV; Antonio Andrade Torres, director del Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada; María Antonia Aguilar Pérez, directora de la Facultad de Antropología, y Emilia Rodiles Justo, directora de Proyectos, Construcciones y Mantenimiento.


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