Hora cero

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Una región rica, pero abandonada

Luis Alberto Romero

La zona de Martínez de la Torre es una de las más importantes del país en producción de cítricos, particularmente de limón persa, fruto en el que mantiene el indiscutible liderazgo nacional, consolidando en los hechos una marca con denominación de origen.

La lima persa de Martínez se puede encontrar lo mismo en Norteamérica que en Europa y Asia, donde se encuentran los mercados más exigentes.

Datos que manejan  las empresas empacadoras indican que el principal importador del limón veracruzano está en América del Norte, Estados Unidos y Canadá; sin embargo, también se pueden encontrar estos cítricos en países como Inglaterra, Francia, Alemania, Bélgica, España e Italia, así como en Japón y Corea.

La calidad del limón veracruzano, que sale a exportación desde Martínez de la Torre, compite con las mejores a nivel mundial; no el vano es la fama que han adquirido estos cítricos.

En esta región de la entidad hay poco menos de 20 mil productores, en siete municipios. Ahí da inicio una cadena productiva que incluye a los agricultores, empacadoras, comercializadoras y plantas procesadoras.

El 70 por ciento de la producción se canaliza al mercado externo y sólo el 30 por ciento se queda para el consumo nacional. Actualmente, de esta zona salen cada semana unos 400 contenedores con fruta.

Hasta 2012, por ejemplo, el valor de la producción veracruzana de lima persa casi llegaba a mil 500 millones de pesos. Hoy, esa cifra se ha disparado de forma considerable.

Basta decir que Veracruz, principal productor del país, Oaxaca y Jalisco, representan el 95 por ciento de la producción nacional de limón persa, cuyas exportaciones, en septiembre de 2020, representaron ingresos al país por más de 90 millones de dólares.

Para ubicar en contexto: México es el primero o segundo productor mundial de limón persa; y en el país, el liderazgo lo tiene la región de Martínez de la Torre, cuya cadena productiva genera divisas que representan ingresos, vía impuestos, al gobierno.

Sin embargo, a pesar de esa importancia, esta es una zona olvidada por el gobierno en términos de inversión pública: las carreteras de la región se encuentran en deplorables condiciones  y esa ha sido una queja recurrente desde hace décadas.

Pasan los gobiernos estatales y cambian también las autoridades locales; nadie gestiona o destina recursos para la conservación de la vía que parte en Nautla, cruza por San Rafael, Martínez de la Torre, Tlapacoyan y Atzalan, para llegar posteriormente a los municipios de Altotonga y Perote.

Esa carretera comunica a una región que tiene una intensa vida productiva, que genera divisas al país y miles de empleos en el sector agropecuario. El estado en que se encuentra esa vía de comunicación se asemeja a un camino de herradura y ni los alcaldes, ni los diputados locales y federales, sin importar el partido, han gestionado recursos para su conservación, mantenimiento o reparación. Ojalá antes de que termine el actual gobierno se inyecten recursos para regresar a esa población un poco de lo que genera a través de los impuestos. @luisromero85


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