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Es una historia cíclica: cuando ocupó la fiscalía, al inicio del gobierno de Miguel Ángel Yunes, Jorge Winckler criticó, persiguió y encarceló a su antecesor, Luis Ángel Bravo. Al cambio de gobierno, la nueva fiscal, Verónica Hernández, hace lo mismo, se lanza contra el personaje a quien sucedió en el cargo.

La fiscal fue designada por el Congreso para un periodo de 9 años, pero a pesar de los desesperados intentos por legitimarse, no puede quitarse de encima los señalamientos por la presunta dependencia de la Secretaría de Gobierno y, sobre todo, por el uso político de la procuración de la justicia. A ver si no termina igual que los anteriores dos.


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