San Marcos está de luto por muerte de tres jóvenes migrantes en Texas

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Juan David Castilla

“Deja cualquier cosa por Dios pero nunca dejes a Dios por cualquier cosa”, se lee en una de las bardas en la entrada de la localidad San Marcos Atexquilapan, municipio de Naolinco, donde el pueblo se unió para recaudar fondos y ayudar a los familiares de los tres jóvenes que murieron en la caja de un tráiler en San Antonio, Texas, Estados Unidos, el pasado lunes 27 de junio.

La localidad se encuentra a unos siete kilómetros de la cabecera municipal de Naolinco, en la región capital del estado de Veracruz. El pueblo da la bienvenida con citas bíblicas o mensajes dirigidos a Dios.

El acceso es un camino de piedra que da un toque histórico al sitio, donde el 99 por ciento de la población es católica y se dedican a la siembra de maíz o la fabricación artesanal de zapatos.

El zapatero Gerardo Olivares Ruiz, de 44 años, padre de Misael Olivares, de 16 años, una de los migrantes veracruzanos que fueron víctimas, recibe a unas jóvenes que botearon para ayudar a las familias que están de luto.

Misael era primo de Jair y Giovanni Valencia Olivares, de 19 y 16 años, respectivamente; los tres artesanos zapateros, quienes se encuentran entre las 53 personas fallecidas al interior del camión de carga de pesada.

Su vivienda humilde está sobre una pequeña loma. Afuera el piso es de tierra. Las gallinas corren entre las personas que se encuentran en el lugar y se cubren de la llovizna con lonas.

En la parte inferior viven los padres y abuelos de Jair y Giovanni, sobre una calle de concreto que se encuentra en la parte trasera de la iglesia de San Marcos.

El pequeño pueblo luce tranquilo. No se escucha música y hay muy poco ruido. La gente está de luto por los tres jóvenes que murieron asfixiados y que viajaban en busca del “sueño americano”.

Ahora están a la espera de la llegada de los cuerpos, lo que podría ocurrir la siguiente semana; sin embargo, aún no tienen una fecha específica.

«Aún no tenemos el día pero faltan pocos porque el proceso legal ya se terminó, nada más es cuestión de la funeraria de San Antonio y ya de ahí entregarlos al Consulado de México para que se pueda hacer el procedimiento de repatriarlos a nuestro país”, expresó el papá de Misael.

Gerardo y su familia invirtieron 230 mil pesos para que Misael cumpliera su sueño, pero encontró la muerte junto con otros 52 migrantes al interior de la caja de un tráiler. En San Antonio, ya lo esperaban junto con sus primos para asignarles algún empleo.

Ahora sus papás están endeudados, no tienen ni para los gastos del funeral, el sepelio y todo lo que implica esta pérdida. Todos los días rezan y piden por la paz eterna de los tres jóvenes.


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