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Los “moches” en la SIOP 

Luis Alberto Romero

Francisco Germán Revilla, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria de la Construcción en Veracruz, se refirió este miércoles a los niveles de corrupción que prevalecerían en la dependencia veracruzana responsable de la obra pública.

El constructor acusó que la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas asigna contratos a empresas sin capacidad ni perfil; además, sostuvo que prevalece la práctica de los “moches”.

La información surge de la agencia Imagen del Golfo, que difunde una nota en la que el empresario indica que a cambio de la asignación de contratos y al momento de liberar los anticipos de obra, los constructores deben entregar el 10 o 15 por ciento.

No sólo eso; indica que el padrón de contratistas es una simulación; y expuso su caso particular: “participamos empresas con experiencia y fuimos descalificadas porque no somos las más barateras. Participamos en un concurso cinco empresas y quedamos en tercer lugar. Las cuatro empresas no cumplían con currículum ni con personal técnico capacitado; eso es motivo de descalificación y aun así les asignaron obras”.

Francisco Germán Revilla declaró a Imagen que existe la sospecha de licitaciones amañadas y a modo para beneficiar a las empresas consentidas por el gobierno del estado, a través de la SIOP; que esas prácticas se registran a pesar de que la mitad de las constructoras veracruzanas están en riesgo de desaparecer.

Es un señalamiento serio, preocupante, porque encierra un probable caso de corrupción al interior de la dependencia responsable de la asignación de contratos.

Esta declaración se registra 8 meses después de que el titular de la dependencia, Elio Hernández Gutiérrez, compareciera ante el Congreso de Veracruz, en el marco de la glosa del tercer informe del gobernador Cuitláhuac García.

En noviembre pasado, Elio Hernández habló de la realización, durante 2021, de 300 obras, con una inversión de más de 4 mil 200 millones de pesos.

Dijo que en el gobierno de la 4T se acabó la práctica de los “moches”; e indicó que a nadie se le pide dinero para participar en los procesos de licitación de obras.

Sin embargo, una cosa es que alguna empresa participe en las licitaciones; y otra diferente es que se le asignen contratos, porque a decir del constructor Revilla Aguilera, si no hay “moches”, tampoco anticipos de obras.

Es un tema que la Contraloría General del Estado debe investigar a fondo; aunque se observa muy poco probable que las quejas como la de la AMIC prosperen, sobre todo por lo complicado que resulta probar los señalamientos.

En pocas palabras, los constructores a quienes asignaron contratos de la SIOP o de cualquier otra dependencia estatal no denunciarán, por temor a perder sus beneficios; y los excluidos de las licitaciones difícilmente se quejarán, por miedo a cerrarse las puertas en la dependencia que tiene la posibilidad de asignar el presupuesto. @luisromero85


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