La vuelta a Veracruz en un teclazo

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Políticos presos, ¿presos políticos?

 

Yamiri Rodríguez Madrid

El Estado de Veracruz tuvo granes procuradores de justicia como Ignacio González Rebolledo, Eduardo Andrade Sánchez y Pericles Namorado Urrutia, hombres serios, reconocidos y discretos en su actuar.   ¿En qué momento llegamos al punto de tener en nuestra historia a dos fiscales al hilo encarcelados?

Era 17 junio de 2018, poco más de 7 meses en el poder llevaba la administración panista de Miguel Ángel Yunes Linares, cuando anunciaron la detención en un restaurante de la Ciudad de México, del ex fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, quien en el sexenio duartista fue designado para ocupar dicho cargo durante 9 años. Su traslado al penal de Pacho Viejo era por supuestamente manipular el hallazgo y presentación de 19 cuerpos descubiertos en enero de 2016 en La Barranca de la Aurora, en el municipio de Emiliano Zapata.

Con una diferencia de casi 4 años, a Winckler, ese que se arrodillaba literalmente a tomar fotos de Yunes Linares, lo detuvieron mientras corría en Puerto Escondido Oaxaca por los presuntos delitos de privación de la libertad en su modalidad de secuestro y desaparición forzada de persona. No solo tampoco pudo cumplir los 9 años en el cargo, sino que ahora también duerme en Pacho Viejo, por lo menos durante todo un año luego de que se le dictara prisión preventiva.

Con la misma soberbia con que se conduce la hoy fiscal, Verónica Hernández Giadans, se conducía Jorge Winckler Ortiz y también Luis Ángel Bravo Contreras. Inaccesibles a la prensa, levitaban, no caminaban; más que fiscales se sentían semi dioses.  Tras la detención de Winckler en Puerto Escondido, su antecesor dijo que fue “justicia divina” y que “con la vara que midas serás medido”; ¿dirá lo mismo Winckler en unos años más?

Lo cierto es que las detenciones de políticos más que actos de justicia, se han convertido en una vendetta de moda, porque hay muchos y muchas que deberían estar tras rejas, pero la justicia divina ha decidido mirar hacia otro lado. De los llamados presos políticos, ¿quién mete las manos al fuego por ellos sin temor a quemarse? Flavino Ríos Alvarado, Juan Antonio Nemi Dib, Francisco Valencia, y una larga lista solo tuvieron que esperar al cambio de gobierno para salir, por más acusaciones que se les achacó en su momento.  Claro, Morena hizo su propia lista y la administración que venga, aunque sea del mismo color, tendrá la propia y hasta con correligionarios.

Así que por más trillado que suene, antes de celebrar no hay que olvidar que los carniceros de hoy, serán las reses del mañana…

@YamiriRodriguez


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