Esténtor Político

Comparte

AMLO y el T-MEC: ponerse con Sansón a las patadas

Miguel Ángel Casique Olivos

Como si fuera un sello de gobierno de la mal llamada “Cuarta Transformación” (4T), el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) acaba de inaugurar un nuevo conflicto sin preocuparse por cerrar los dos o tres más que tiene abiertos, acaso con el propósito de usarlos como “cortina de humo” para ocultar los grandes y graves problemas de México, como “balas” contra opositores y críticos.

 

Entre los más recientes conflictos que ha creado, sobresalen las presuntas violaciones al Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en las cuales ha incurrido por su empeño en redimensionar a las empresas paraestatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el mercado interno; pero también por sus atolondradas declaraciones en las que ha remarcado que México “defenderá su soberanía” y que no cederá en las consultas del T-MEC solicitadas por los gobiernos de EE. UU. y Canadá.

 

¿México está en condiciones de retar con este tipo de baladronadas a sus vecinos de Norteamérica? ¿Nuestro país es cien por ciento soberano e independiente como para retar al imperio del norte?

 

Es probable que no, como debería reconocerlo el propio AMLO; lo cierto es que con este discurso demagógico pretende hacer política interna y mostrarse como un gobernante “de izquierda”, “antimperialista” y “defensor” del pueblo, como lo evidenció su anuncio de que la respuesta a la demanda de consultas del T-MEC será emitida en su discurso del próximo 16 de Septiembre. ¡Sí, en el marco de un desfile militar!

¿Acaso AMLO está pensando en la posibilidad de declarar la guerra a los gobiernos de EE. UU. y Canadá, o solo tiene la intención de seguir pastoreando a los morenistas y a su base electoral con el argumento de que la soberanía nacional está en riesgo?

 

Con esta atropellada narrativa para manipular a muchos mexicanos, AMLO únicamente exhibe su falta de entendimiento sobre los problemas que su política energética está planteando ahora y las consecuencias que tendrá en el futuro. También queda exhibida la falta de oficio de sus más cercanos colaboradores para convencerlo de que la diplomacia de los socios comerciales del norte se agotó debido a que su demagogia generó incertidumbre y que ésta fue la causa de que solicitaran consultas para limar asperezas dentro del marco del T-MEC.

 

Para los gobiernos de EE. UU. y Canadá la administración lopezobradorista no respetó el acuerdo firmado en 2013 y reescrito con mínimas modificaciones en 2018, con el que se permite la inversión privada en el sector energético y que las plantas generadoras de electricidad más baratas –entre ellas las productoras de energía limpia, la mayoría privadas– serían las primeras en despachar energía a la red eléctrica. Este compromiso, según los solicitantes, no ha sido respetado por el gobierno de AMLO.

 

Por otro lado, en junio de este año, la Secretaría de Energía (Sener) activó una nueva política para obligar a los usuarios de gas natural a comprar este insumo a la CFE y a Pemex, con base en el alegato de que el sector energético no está incluido en el T-MEC, porque en el Capítulo 8 de éste quedó asentado que México mantiene su dominio soberano sobre los hidrocarburos. Pero EE. UU. no está de acuerdo con esta interpretación y afirma que “el capítulo en cuestión no hace referencia al sector eléctrico y no excluye a los hidrocarburos de las cláusulas de protección de inversiones de la forma en que fue redactado”.

 

Por ello, Washington denuncia que la política energética aplicada por el gobierno de AMLO violenta cinco artículos del T-MEC, en los que se establece el mismo trato para los inversionistas de México y los países del extremo norte de América. En resumen, los gobiernos de EE. UU. y Canadá exigen certidumbre para sus inversionistas. Las consultas deberán realizarse dentro de un plazo de 75 días; y será dentro de este periodo cuando, el 16 de septiembre, el Presidente emita su “posición” frente al reclamo de los socios comerciales.

 

No hay duda: con esta actitud, AMLO implementa una estrategia electoral hacia los comicios intermedios de noviembre próximo; y es seguro que los gobiernos de EE. UU. y Canadá presionarán más a México para obligarlo a que respete los intereses de sus empresarios con inversiones en territorio nacional; y que se expresan afectados por la política energética morenista.

 

El Presidente y sus asesores deberían reflexionar y analizar con objetividad el problema y buscar una solución a este nuevo conflicto para evitar que los gobiernos de EE. UU. y Canadá impongan aranceles a otros productos, agravando la crisis económica que afecta a decenas de millones de mexicanos pobres. Pero lo más probable es que AMLO siga abusando de la ingenuidad de nuestro muy lastimado pueblo con su mentiroso discurso “democrático y soberanista”. Por el momento, querido lector, es todo.


Comparte