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Sayula, entre la pobreza y la miopía de sus autoridades

Luis Alberto Romero

Sayula de Alemán es un municipio con 235 localidades, en el que habitan poco más de 32 mil personas.

Datos oficiales (censo de 2020) indican que casi el 13 por ciento de la población de este lugar es analfabeta.

Para tener una idea de rezago social que enfrenta Sayula de Alemán basta decir que hay 0.4 médicos por cada mil habitantes; y que casi el 15 por ciento de la población carece de agua entubada y drenaje.

5 de cada 100 personas de este municipio habita viviendas con piso de tierra. 3 de cada 10 viviendas tienen algún nivel de hacinamiento.

La pobreza es alarmante: 70 por ciento de la gente vive en esa condición; y el 17.7, en pobreza extrema.

Una cuarta parte de los habitantes enfrenta condiciones de vulnerabilidad por carencias sociales; y sólo 2.8 por ciento no es pobre ni vulnerable. No es todo: 91 por ciento de la población ocupada vive con menos de dos salarios mínimos (indicadores que maneja el Consejo Nacional de Población).

A pesar de esos indicadores, este municipio es considerado con un grado bajo de rezago social; y un nivel medio de marginación.

Con los altos niveles de pobreza, marginación y rezago, cualquiera pensaría que los integrantes de ese cabildo están muy ocupados en la proyección de su trabajo y en la gestión de recursos; no es así, la alcaldesa Lorena Sánchez y los integrantes del cuerpo edilicio, encabezados por el síndico Bartolo Grajales, se enfrascaron en una lucha por el control del Ayuntamiento.

Este lunes, unos días después de que la presidenta municipal denunciara amenazas, extorsiones y hasta el secuestro de su hijo, los regidores acudieron al Congreso local para acusar que su presidenta municipal no va a la sede del Ayuntamiento desde finales de julio.

Para los regidores –entre los cuales no hay un licenciado en derecho–, ese es motivo suficiente para que los diputados destituyan a la alcaldesa y nombren en su lugar al síndico; sin embargo, el Artículo 24 de la Ley Orgánica del Municipio Libre establece, en síntesis, que en las faltas de los ediles, que no excedan los 60 días, al presidente municipal lo suplirá el síndico, y a éste, cualquier regidor nombrado por el Cabildo.

La ausencia de la alcaldesa morenista no ha se ha prolongado por más de tres semanas; evidentemente, no hay motivo para pensar en su destitución, a menos que existan otros motivos, como una renuncia o alguna falta grave.

Por otro lado, los ciudadanos de Sayula de Alemán no votaron por Bartolo Grajales como presidente municipal, sino como síndico del Ayuntamiento; para la alcaldía fue electa Lorena Sánchez Vargas, quien tendría que concluir su periodo,  a menos que cometa una irregularidad que el Congreso considere como un motivo suficiente para su destitución.

Lo que ocurre en este ayuntamiento veracruzano es lamentable, porque mientras hay graves problemas de pobreza, rezago, marginación, inseguridad y delincuencia en el municipio, los ediles pierden el tiempo en grillas internas; y terminarán por convertirse en parte de los problemas y no en una solución a los mismos. Pobre Sayula. @luisromero85