Dedica MAX exposición a metates, molcajetes y morteros

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Redacción Hora Cero

En 1521 los españoles vencieron a los mexicas, iniciando así la conquista de México; sin embargo, los ibéricos serían conquistados por la gastronomía indígena, prueba de ello es que en cada casa de las personas adineradas de la Nueva España no podía faltar el metate.

Ahora, los metates, molcajetes y moteros son los grandes ausentes en los museos, subrayó Alfredo Delgado Calderón, director del Museo de Antropología de Xalapa (MAX) de la Universidad Veracruzana (UV), al inaugurar la exposición temporal Moler y triturar, más allá del maíz.

La muestra de dichas piezas arqueológicas se realiza en el marco de la celebración del 65 aniversario de tres instituciones emblemáticas para la antropología en Veracruz: la Facultad de Antropología, el Instituto de Antropología y el MAX.

Alfredo Delgado contó que los viajeros de los siglos XVIII y XIX dejaron cuenta de que “en las casas más ricas de la Nueva España siempre tenían un metate, pues los españoles fueron conquistados por nuestra gastronomía, cambiaron el pan por nuestras tortillas; los antropólogos narran bien cómo ese proceso de aculturación es de ida y vuelta”.

Mencionó que estos objetos han acompañado al hombre en los últimos siete mil años; se empezó con los morteros, luego vinieron los metates planos, con dos soportes (las mujeres las colocaban en las piernas) y finalmente con tres pies.

En la exposición se muestran morteros y metates de diversos tamaños y materiales

En la exposición se muestran morteros y metates de diversos tamaños y materiales

 

Los pueblos los utilizaban para moler no sólo maíz pues también en metates delgados que eran calentados molían el cacao –de lo contrario “no salía un buen chocolate”–, tubérculos, colorantes, estucos y plantas medicinales.

Con la tecnificación, dijo, se ha dejado de elaborar nixtamal y las tortillas ya se compran hechas; pese a ello, todavía en algunas casas se usa el metate y el molcajete, forman parte de la identidad culinaria.

Sin embargo, estos objetos son los grandes ausentes de muchos museos. Si buscan en el Museo Nacional de Antropología, sólo verán dos o tres, y en el MAX sólo había uno en exhibición.

“Para qué queremos las colecciones guardadas sin que la gente aprenda y las disfrute; por tanto, el objetivo de esta exposición es socializar el conocimiento. Es importante mencionar que en el montaje e investigación participaron estudiantes de la Facultad de Antropología.”

Se muestran molcajetes y morteros de tamaños pequeños que usaban las niñas para enseñarles a moler

Se muestran molcajetes y morteros de tamaños pequeños que usaban las niñas para enseñarles a moler

 

En tanto, Ponciano Ortiz Ceballos, investigador del Instituto de Antropología de esta casa de estudios, señaló que estos instrumentos anteceden a la invención de la cerámica.

“Al observar la variedad de usos que tuvieron los artefactos, considero que no debe ser una exposición temporal, sino permanente, para mostrar estos instrumentos que forman parte de nuestra primera civilización mesoamericana, los olmecas.”

Por último, Yamile de la Cruz Lira López y María Antonia Aguilar Pérez, directoras del Instituto y de la Facultad de Antropología, respectivamente, coincidieron en que la creación de estas dos entidades, así como el MAX, permitió un desarrollo importante de las investigaciones e intervenciones en comunidades del estado.

“Con esta exposición nos da gusto conocer elementos que son menos espectaculares, pero al ser de uso cotidiano ofrecen mayor información en cuanto al conocimiento de las culturas”, expresó María Antonia Aguilar.


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